La ciudad y el espacio urbano en la globalización

Fecha: 03/07/2006
Categoría: Estudios Sociales
Keywords: ciudad espacio urbano globalización

Dr. Roque Juan Carrasco Aquino[1]

Dra. © Hena Andrés Calderón[2]

Introducción

El proceso de expansión de las grandes áreas urbanas del fin de siglo, nos dejó una red gigantesca de redes de conurbaciones dispersas, segregadas, difusas, integradas y desintegradas al proceso urbano. En efecto, está presentando una nueva trama que la está identificando en un espacio en el cual los emplazamientos, los objetos y las relaciones sociales de producción la asemejan de cierta manera a las tendencias de la globalización; un territorio que arraiga procesos contradictorios de la conformación del mismo. Al tiempo que produce inclusión, derrama exclusión para dar cabida a las nuevas necesidades del mercado. Este siglo que se inicia, conduce hacia la incertidumbre y a la desintegración de territorios-región. En este ensayo trataremos de caracterizar esta triada que nos involucra de cierta manera, hacia la precisión del espacio, tiempo del contexto actual y, a persuadirnos sobre los elementos actuantes que pertenecen a un mismo todo: las formas de construir ciudad, la constitución de un tejido sólido en su apariencia, sin embargo, hoy se desvanece en su interior para convertir las periferias en una extensión más de su territorio.

Comprender la ciudad de este milenio que inicia, es dar un sesgo a las formas propias de su caracterización. La ciudad históricamente ha jugado el papel de centro hegemónico, de concentración de los poderes económicos, políticos, sociales, religiosos, militares y de mercado, actualmente pasa a consolidar las fuerzas de este último: el mercado. Lugar de compra venta, espacio de intercambio, territorio donde se objetivisa la producción, consumo, distribución e intercambio de bienes y servicios, y mercancías.

Decimos cuantitativa y cualitativamente estos procesos porque se insertan en la dinámica de la conformación tanto de y para la ciudad como de los usos del suelo urbano y de su periferia convierten el espacio y el territorio escenario de subasta para los diferentes capitales que se disputan las zonas más rentables. Ejemplos como en la ciudad de México: el megaproyecto Alameda 2000, las nuevas formas de construir ciudad en Santa Fe, en los corredores de las avenidas de Insurgentes Sur, Avenida Reforma; las estrategias de absorber periferias más allá de los límites del Distrito Federal (D.F.): Estado de México, Estado de Hidalgo y la expansión incontrolable hacia los Estados de Puebla, Querétaro y Tlaxcala, entre otros.

La región y como comúnmente se la ha identificado a la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM), tiene ya en estos últimos tiempos un concepto diferente a su antigua forma de concebirla para vivir, intercambiar momentos de subjetividad: cultura, arte, comunicación, esparcimiento, ocio y transferencia de recursos, así como de procesos económicos y fuerza de trabajo, al fin de cuentas ésta, es parte constitutiva de la mercancía para la reproducción de sí misma y del capital.

Ciudad como concentración y centralización de la producción

El proceso que hoy identificamos como la ciudad, es un hecho identificable con su conformación histórica. De una forma de reunión para la polis, cambia históricamente a una diversidad de actividades, de conceptos, de formas, de objetos sobre el territorio, y de una red de redes de distribución, al tiempo se consolida para la producción y consumo en una ciudad dinámica de intercambios. Retomando una idea de David Harvey en el sentido del proceso de urbanización, plantea que, los nuevos fenómenos urbanos representan “no solamente la suburbanización infinita, las llamadas ‘edge cities’ y las megalópolis difusas, sino también convertir cada pueblo y cada rincón rural del mundo capitalista avanzado en parte de una compleja telaraña de urbanización que desafía toda categorización entre urbana y rural[3]”. Una primera aproximación del entorno urbano y su espacialidad o territorio de la ciudad.

Si partimos de la idea central sobre los nuevos hechos y contenidos de la ciudad, nos llevará sin lugar a dudas a comprender de cierta manera sus tendencias y contradicciones. Tal es el caso por ejemplo, sobre “la idea clave es que, tras un largo periodo de concentración de la población en municipios centrales y de desconcentración hacia sus áreas metropolitanas, se estaría asistiendo a un crecimiento (relativo) de los núcleos menores en una corona periférica a las áreas metropolitanas, y aún, a un crecimiento del entorno regional por desconcentración de estos núcleos menores. El proceso de urbanización se difundiría así de forma creciente por el territorio. Estos procesos se explican, en gran medida, por la creciente penetración de la nueva economía informacional y por los impactos que producen, y producirán más, la tecnología del transporte y la tecnología de la información”[4]. Qué papel juega la constitución de la ciudad. Hoy es una estructura de múltiples expresiones que van conformando los espacios y los intersticios[5]de la propia ciudad. Pese a que las políticas de contención para detener los avances hacia la frontera agrícola y de la mancha urbana hacia las periferias y los entornos de lo “vacío” y “lleno” del territorio, la ciudad rebasa los límites “imaginarios” jurídicos-políticos y se concretiza en los usos del suelo para darles nuevas características de apropiación. Antes, un uso, habitacional (como ciudad dormitorio, Cd. Satélite, Lomas de Cocoyoc, Santa Fe, etc.; hoy nuevos usos para el mercado especulativo: residencia de alto ingreso, espacios de grandes extensiones para súper e hipermercados, el concepto de ocio y esparcimiento, la conquista de territorio sobre grandes ejes viarios, avenidas y accesos a la infraestructura urbana. En suma, apropiarse de las condiciones generales para la producción, entendiendo a éstas como: la infraestructura productiva, carreteras, vías de comunicación, líneas férreas, naves industriales, red drenaje, red de agua potable, red de energía eléctrica, recolección de basura; en el ámbito de los servicios públicos: salud, educación, vivienda, universidades, guarderías, alimentación, cines, teatros, y todas las facilidades que el Estado brinda a la inversión y a los dueños del dinero.

Sobre este proceso de apropiación de las condiciones generales para la producción, se interrelacionan algunos elementos que de no precisarlos, se nos escaparían y no comprenderíamos la magnitud, la nueva tendencia que va adquiriendo la ciudad de este siglo que se inicia con tropiezos y desaciertos:

  1. Existe una estructura que ha transformado el territorio, cuando menos en las últimas dos décadas, en sede del poder político, administrativo, habitacional y comercial, a sede los intercambios financieros (especulación del dinero: casas de bolsas e inversión para las sedes financieras), lugar donde predominan los medios de comunicación de redes, tecnologías de punta, lugar donde la Investigación + Desarrollo tienen una connotación para el mercado y la transferencias de recursos; territorio convertido para la residencia especulativa y que va convirtiendo la ciudad en espacios segregativos, dispersos, polarizados y difusos[6].
  1. Se presenta cada vez una población que busca formas precisas para ser absorbida y consumida en la ciudad; lo que provoca que la ciudad central y lugar de recibimiento de migrantes sea desmitificada convirtiendo a la ciudad decimonónica como un lugar que brinda momentos esperanzadores adosados a las nuevas formas de construir y apropiarse de ella. Se exige a la fuerza de trabajo sea más especializada, con dominio de y para las nuevas tecnologías, incrementa la jornada de trabajo y su correlato estrés, tensión e insomnio en horas de trabajo.
  1. para el caso concreto de la Zona Conurbada de la Ciudad de México, se puede coincidir que en la “… década de los años ochenta empieza a surgir un nuevo fenómeno: la integración de áreas metropolitanas; la de la Ciudad de México y la de Toluca forman una megalópolis y se prevé «que hacia el año 2010 las áreas metropolitanas de Puebla y Cuernavaca se unirán al conglomerado megalopolitano que tendrá al menos 31 millones de habitantes.[7]» Véase el mapa Nº 1. Expresiones históricas del crecimiento del AMCM. Una dinámica que a lo largo de las memorias reciente del Área Metropolitana, va absorbiendo las superficies de reservas ecológicas, terrenos agrícolas y regiones pertenecientes a otros límites estatales. Una periferia que hemos descrito e insertado en la llamada ciudad difusa. En tanto los límites, se van convirtiendo en una manifestación de lo cotidiano y parte constitutiva de aquella ciudad central por la de un área megametropolitana, la tendencia es desestructurar el territorio y lo convierte en una región que incluye y excluye actividades, población y hechos para los movimientos reivindicativos.

Mapa Nº 1. Crecimiento histórico.

                              Fuente: Instituto Nacional de Geografía e Informática.

El mapa anterior nos ilustra esa tendencia perversa del crecimiento sin control. La ciudad no se construye de una sola vez sino todo al contrario, se hace por épocas históricas precisas, con altibajos y por luchas de sus protagonistas. “Pero para hacer urbanismo es fundamental concebir a la ciudad como la construcción de un espacio publico…”, de un proyecto que genere perspectivas para los millones de ciudadanos, donde existen tensiones, espacios virtuales, centralidades, puntos de convergencias, jerarquías funcionales, etc. El reto de la composición urbana, pero no como una tarea meramente estética sino mas bien como la construcción de lugares con diversas connotaciones según sea la diversidad cultural y las estructuras de poder que las gobiernen en cada periodo histórico[8].

Según datos estadísticos se concentra una población de la zona metropolitana de la ciudad de México que se estima en 19.4 millones de habitantes, dividida en 8.7 millones para el Distrito Federal y 10.7 millones para el área conurbada, el especialista en economía urbana, Guillermo Flores, ha planteado que en tanto es preocupante que el gobierno de la capital del país tendrá que formular planes y programas viables tendentes a encontrar soluciones a estos asuntos[9]. Un reto para los gobernantes de ahora en adelante.

El espacio urbano para la ciudad o del capital

Intentaremos conceptualizar lo que podría ser el espacio. De un territorio mensurable en el tiempo, definido y redefinido por las diferentes formaciones sociales para sus múltiples actividades, lugar de relaciones económicas, políticas, sociales, ideológicas, así como expresión tangible de su apropiación privada o social; asentamiento donde la población demarca sus límites para identificar su frontera; donde lo jurídico-político se difumina para convertir los uso del suelo en un producto que tiende hacia la mercancía con valor de uso y de cambio. En definitiva, es tanto un territorio con distintas clases sociales que se disputan de sus usos como una expresión de asentamientos para la reproducción de la sociedad en instancias históricas de las relaciones sociales de producción, e imprimen sus formas de producción, consumo y distribución de los intersticios de la ciudad. Ésta manifestación última es la concreción de la vida de los habitantes que la construyen, la moldean, la expanden, la delimitan o la transforman, dependiendo de los intereses y las necesidades de quienes recurren a este espacio como lugar de reproducción o para convertirla aún en mercancía. Es en un momento centro de relaciones múltiples, pero acotado a los límites de sus objetos y sujetos actuantes. Integra y excluye; resurge la desigualdad para muchos y reconfigura un sector que se aprovecha de la heterogeneidad. Se rompen esquemas para adoptar nuevos símbolos que difieren de lo rural a lo urbano; contrariamente el espacio se adapta y redefine conforme se valorice sus delimitaciones arbitrarias hechas a imagen y semejanza de lo establecidos o de los que se asientan para consumirla, incluso, adquiere un valor administrado y ejecutado por el poder político del estado. Es al mismo tiempo, espacio-tiempo de edificación y tiempo para transformar espacios físicos, intersticios, lugar de dimensiones tangibles, mensurables y dúctiles a las leyes del mercado, de las fuerzas internas y externas que se lo apropian.

En efecto, existen tres instancias que surgen al interior de cada proceso de transformación del espacio, o para decirlo en términos de su apropiación:

  1. En un primer momento, se identifica con la migración. Cuando llega la población a la ciudad, inicia la odisea para los que no tienen un destino definitivo; de aquí surgen algunas especificidades que se interrelacionan para acceder al espacio-suelo acotado por los procesos que la preceden:
    • Una instancia para el acceso a la tierra de forma diversa
    • Apropiación de forma ilegal
    • Con respecto a una relación de compra-venta
    • Por posibilidad hereditaria, de la familia, o de circunstancias que ofrece la ciudad
    • Por último podría presentarse un régimen de “facilidades” del propio Estado clientelismo político, liderado por organizaciones populares y/o sindicatos que mediatizan todo movimiento contestatario o reivindicativo.
  1. Con base en el punto anterior, estableciéndose un lugar “acordado”, comienza la segunda fase. La readecuación del lugar, espacio, territorio, en caso de no tener los mínimos especificados por las normas o leyes urbanas. En tanto convertir el espacio-suelo en habitable y construible es la tendencia de la fragmentación de la ciudad y su espacio. Reiteradamente, surge nuevos procesos, tal es la autoconstrucción. Es decir, el alargamiento de la jornada de trabajo, el sometimiento e incremento de horas impagables del obrero y su familia, aunado, al desgaste físico y económico de la fuerza de trabajo, incluso sin ser valorado ni pagado por sus empleadores, conducen a la diferenciación de las clases sociales: los que se integran directamente a la ciudad, los que deambulan por la búsqueda de un espacio para edificar y los que recurren a la formas irregulares de apropiación.
  1. Por último, los que se adueñan de los espacios-suelo edificables, urbanizados cotizados por el valor de la renta del suelo. De ahí que, la ciudad, su espacio se convierta en una trama de segregación; en consecuencia, deviene un reflejo por quienes la readaptan, la transforman para la construcción. Fenómeno que se adaptan por la apropiación de lo público al salto de lo privado. Absorbiendo la periferia urbana, se diluye la frontera agrícola para perder su valor que más tarde incorpora su transferencia hacia la renta del capital inmobiliario, conformado de esta manera la urbanización incontrolable. El espacio-suelo, es transformado por las leyes del mercado antes que por el diseño urbano o de estrategias subjetivas de la imagen de la urbanística ideológica. La historia reciente nos confirma que los protagonistas constructores de la ciudad, los forjadores del espacio, los que dignifican la historia urbana y la construyen y reconstruyen por periodos históricos concretos son los mismos que han participado de generación en generación y son al mismo tiempo los desheredados, los sin tierras, los olvidados, los que teniendo en sus manos la solución para la transformación de la ciudad y de la sociedad, no han tomado conciencia de sí.

Sin embargo, existe una nueva forma de analizar el espacio, según Lipietz y Leborgne[10], basado en las tecnologías. En esta nueva forma, existen posibilidades de la organización industrial como parte de los flujos de información, además de la flexibilización de la fuerza de trabajo, de equipamientos, a la estandarización que permite la fabricación automatizada de alta precisión. Nosotros le agregaríamos hacia un proceso de homogeneización de la fuerza de trabajo, es decir, las exigencias de la nueva estructura productiva hacia un perfil de mano de obra, incluso de ser barata, transferible hacia cualquier modulo de trabajo, incrementando los riesgos del proceso productivo, pero con el mismo salario. Se alarga la jornada de trabajo, mayor sobreexplotación del capital, para dar resultado una clase obrera desvalorizada y al final se desplace hacia las periferias para readaptarse a las necesidades del mercado inmobiliario. Ya no es aquella fuerza de trabajo que venía de otra parte del territorio nacional, sino es ahora la nueva producción de un sector que comienza hacia la diáspora de un espacio más restringido para su reproducción en instancias completamente inciertas en la nueva estrategia de la producción capitalista: de la propia ciudad, de su área conurbada, de los municipios y/o estados del interior del país.

El espacio, en este contexto, tiene una connotación que le distingue de las formas de apropiación del territorio por parte del capital en un primer momento. Sin embargo, son tantas las determinaciones que intervienen en la constitución del espacio-suelo para la urbanización, ante ello sólo nos referiremos a dos de sus expresiones: en primer lugar, con base en la concentración y centralización de la producción, necesariamente recurre de un mercado para realizar el ciclo de las mercancías; en tanto, el suelo soporte en esta condición juega un papel importante para la ubicación de la fuerza de trabajo y las infraestructuras productivas; en términos marxistas sería en función del capital variable y constante respectivamente. De ahí que la fuerza de trabajo, la que tiene que localizarse, en teoría, hacia una ubicación próxima al centro de trabajo, no obstante, en la mayoría de las veces sucede lo contrario. En segundo lugar, la ciudad ya convertida en el espacio del capital, surge otro elemento a considerar, necesaria para convertir el proceso en una totalidad de la lógica de la transformación espacial la llamada “economía de aglomeración o de escala” para aprovechar de las infraestructuras urbanas, del mercado, de las transferencias de recursos, de las proximidades tanto de la producción, consumo y distribución como para mantener la demanda de la fuerza de trabajo en cualquier momento, incluso, en la concentración de un ejercito industrial de reserva para cualquier contingencia laboral. El espacio, el capital y la ciudad una triada de un proceso que reconfigura lo “vació”, lo construido, el entorno-periferia.

En este proceso de apropiación, transformación, modificación y revalorización económica del espacio-suelo de lo urbano y para la urbanización, coexisten relaciones sociales anteriores a las vigentes, no obstante, en esta era de globalización, donde emergen nuevos escenarios, surgen nuevas formas de conceptualizar las relaciones internas y externas del espacio, las interrelaciones e intrarrelaciones multiespaciales que se confunden con las regionales. De ahí que hemos identificado algunas características que han surgido cuando menos desde unas dos décadas:

  1. Existe un intercambio y un desarrollo desigual en los medios de comunicación. Las altas tecnologías y rede de comunicaciones (satelital, fibra óptica, Internet, entre otros sistemas de comunicación de redes) han penetrado en los espacios de las ciudades, de las regiones y en todo el territorio, mismos que imprimen de cierta manera un cambio en la transformación de los usos del suelo y de la apropiación de la renta del espacio.
  1. La desvinculación directa de actividades que están floreciendo a raíz de las intercomunicaciones: desde las culturales, pasando por las comerciales hasta llegar a la monopolización de espacios por de transnacionales que aprovechando del poco o nulo desarrollo de las fuerzas productivas del país, diversifican sectores en la rama de las comunicaciones, maquiladoras, bienes de capital, tecnología, lo que provoca y vuelven más dependientes las regiones del país: las regiones del norte fronteriza a los Estados Unidos, están prácticamente bajo las influencias del mercado estadounidense (Baja California, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas); la parte central, se ha reestructurado a imagen y semejanza de las influencias del mercado interno (Ciudad de México, Querétaro, Puebla, Morelos, Hidalgo) y: la región sur-sureste entra en una fase de readecuación para el mercado externo vía la constitución de maquiladoras, explotación y migración de la fuerza de trabajo por el debilitado desarrollo de las fuerzas productivas y la falta de infraestructura industrial, de comunicaciones y productiva (Veracruz, Oaxaca, Tabasco, Chiapas, Quintana Roo). Véase el mapa Nº 2 para ubicar el contexto regional.

Mapa N 2. Regiones del territorio mexicano

                     Fuente: página Web de Semarnat.

  1. Se incrementa una dinámica de integración espacial, pero, al tiempo se produce su contraparte la exclusión. Un espacio, al interior de las ciudades, que se adapta a las necesidades de la expansión de las mismas o de sus áreas conurbadas, con base en las exigencias del mercado externo cuyas tendencias se dirige a la importación de materias primas. Estas últimas se introducen al país como parte de los procesos competitivos de las transnacionales que disminuyen precios para competir en los mercados internacionales. El 80 % de las materias primas que son necesarios para la producción maquiladora del país, principalmente de la frontera norte, vienen directamente de los Estados Unidos.

La globalización difumina la expansión de la ciudad y su espacio

Considerando que la ciudad presenta la esencia y la objetivación de la reproducción de las diferentes clases sociales, así como la centralización de la producción y por supuesto de la consolidación del capital, bajo el proceso de globalización la tendencia, ahora es la de subsumir aquellas formas de producción antiguas por nuevas estrategias de explotación de la fuerza de trabajo, de recursos, buscando la readecuación del suelo soporte trastocando el espacio-suelo urbano con la finalidad de detener la tendencia de la caída de la tasa de ganancia del capital. En esencia es la dinámica de la globalización económica y la desintegración de regiones para conformar nuevos mercados basados en las leyes del mercado especulativo.

Si entendemos a la globalización como formas distintas de penetración del gran capital hacia nuestros países, es de cierta manera comprender la dinámica que va adquiriendo, cuando menos, en las últimas dos décadas los estragos que ha ocasionado y sigue provocando por la extinción paulatina del estado-nación y de la insistencia de la política neoliberal aplicado en los países dependientes o subdesarrollados: Asia, África y América Latina.

Esta tendencia marca la nueva modalidad para saquear países, territorios y por supuesto a las ciudades por medio de sus espacios confinados en ocasiones para actividades distintas a la de la producción. Retomado algunas ideas en torno al “… neoliberalismo encuentra su razón de ser y su culminación en la internacionalización de las economías. Para ello reclama el librecambio de mercancías y servicios y la libre movilidad de capitales”[11]. Aquí podemos empezar a comprender los primeros significados de la apropiación, privatización y especulación del espacio o del suelo urbanizado y la periferia de la ciudad. Así se comprende que la intención del capital es ser libre en cualquier momento de su reproducción, a la sazón, será el lugar donde debe materializarse, reproduce la propiedad privada y su defensa acorde con sus tendencias; es decir, también debe conformar esa misma lógica de privatización para continuar con la especulación del espacio-suelo libre de trabas y de subjetivismo ideológico; como lo hacen aquellos que encubren sus planteamientos ideológicos más próximos a la defensa del status quodefendiendo la imagen urbana, la ciudad de la armonía, la ciudad de la esperanza, la ciudad de la comunicación, etc.

Coincidiendo un tanto con algunos planteamientos de Isaac Enríquez, sobre la globalización y la política pública, a su vez, a retomado de Robert Cox y de Ana García de Fuentes que: “… la globalización estimula la macrorregionalización, la que a su vez, estimula la microrregionalización”[12]. Este proceso continúa después de comprender que los efectos perversos de la globalización son parte de una totalidad, al tiempo contradicen los espacios internos de la ciudad, de las regiones y de los territorios del estado-nación, negando el origen, las formas y la trama urbana, del suelo urbanizado, así como de la periferia. En lo sucesivo, se produce inclusiones y exclusiones en las diferentes instancias de las relaciones sociales de producción, sobre todo, “a partir de que el capital transnacional ingresa a un nivel de lucha intermonopolista que redefine la configuración regional a escala mundial y en el interior de cada país, por lo que, las economías nacionales adquieren nuevos niveles de integración dentro de un sistema económico global y sus estructuras regionales se insertan en esta escala transnacional[13].  Un elemento que podemos mencionar en las especificidades de la ciudad es sobre las formas que va adquiriendo el espacio: un proceso de inserción, pero por otra parte de expulsión. Partiendo de que estos procesos de macrorregionalización y microrregionalización ponen a la ciudad como el eje conector y articulador entre lo local y lo global, al tiempo que es el espacio socioeconómico y político para la transferencia de excedentes de la periferia al centro del sistema mundial, pues mientras en el centro muchas ciudades toman la forma de tecnópolis desarrolladoras de las tecnología de la información, en la periferia, la ciudad es un enclave funcional a la tributación y sostenimiento de las primeras vía las remesas y transferencias realizadas mediante la «manufactura flexible«[14].

Con el proceso de globalización, se viene generando contradicciones en la ciudad y son hechos que de cierta manera preocupan a los que desearíamos un ciudad para todos, sin exclusión; para ejemplificar esta idea, hemos retomando el planteamiento de José Luis Bizelli, él entiende que, la ciudad es considerada como un espacio en el cual ciertos actores buscan sus identidades, aparecen de forma concreta las contradicciones de un sistema económico basado en la exclusión creciente de parcelas de la población, incluso, esta exclusión pone en discusión los Estados Nacionales que vienen perdiendo su capacidad de gestión frente al proceso mas general de globalización de los mercados capitalistas y las consecuencias de esta lógica para la construcción de nuevas identidades colectivas en el espacio urbano[15].

Aquí podemos constatar que existen algunas expresiones del espacio en el marco de la globalización. Sobre todo, sus formas más dinámicas y las que por influencias externas se insertan en el territorio y por supuesto logran incidir en todo el país:

  1. En las ciudades, ha resurgido un movimiento libre de capital, esto no significa, algo nuevo en la historia, así como tampoco lo es la existencia de las empresas transnacionales. Hecho que data desde finales del siglo XIX, no obstante existía libre movimiento de capitales y el mercado internacional estaba prácticamente dominado por la actividad de varias empresas internacionales de Inglaterra[16]. En tanto, actualmente las influencias del mercado globalizado ha desestructurado el territorio en general y en las ciudades en particular.
  1. Las actuales transformaciones de regiones económicas del territorio, suponemos que están dadas por “… el creciente proceso de liberalización de las economías en el cual están muy involucrados tres actores internacionales de este proceso, a saber, la Organización Mundial del Comercio (OMC), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM)”. Por supuesto con estas fuerzas externas, indudablemente, inciden de manera desfavorable para las regiones y de los espacios en transformación de las ciudades. Los espacios se ven influidos por diversas fuerzas económicas que le dan forma y contenido. Tal es el proceso que sufren –los espacios- en el ámbito económico. Lo nuevo está dado por el gran tamaño de los movimientos del comercio y las finanzas y el restrictivo tamaño de las migraciones, la sofisticada tecnología de los movimientos de capital y de las comunicaciones, y la concentración de poder económico, si no político, de las grandes corporaciones. Finalmente, por la presión competitiva internacional para aumentar la productividad y reducir los costos[17].
  1. Por último, creemos sobre la existencia de un desarrollo acentuado de tecnologías de tipo de capital-intensivo, coincidiendo con Alexandre Figueira: “las nuevas tecnologías desarrolladas a partir de entonces presentaban la característica de ahorrar mano de obra y en muchos casos apuntaban a su sustitución. Sin embargo, el crecimiento económico acentuado permitió mantener elevados niveles de empleo y hasta capas de la población distantes…”[18]. Una experiencia brasileña, pero, que tiene cierto parecido con los fenómenos surgidos en nuestras realidades. El crecimiento económico, sin duda han tenido algunas regiones, son los que elevan los niveles de empleo, vaciando regiones o ciudades y como resultado la migración hacia las áreas metropolitanas en lo fundamental. El espacio, en este sentido, es parte del proceso de concentración de recursos, población, servicios, etc. Por otro lado, la desintegración de otros para consolidar de cierta manera al primero.

Bibliografía

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[1] Docente e investigador de la Sección de Estudios de Posgrado e Investigación de la ESIA-IPN-UZ.

[2] Candidata a doctora por la Universidad de Barcelona y ayudante de investigador.

[3] Cita tomada de Roca, Cladera Joseph en: ¿“La delimitación de la ciudad: ¿una cuestión imposible”? a su vez retomada de D. Harvey (1996) en: “Cities or urbanization? En City. Analisis of Urban Trenes Cultura, Theory, Policy Action, n. 1-2. En 1er congreso internacional (foro virtual) sobre “Ecología y ciudad”. Organizado por la Universidad Politécnica de Cataluña; febrero-marzo del 2002. Aunque la tesis del autor Roca Cladera, no la compartimos en su totalidad, debido a que sólo ha tocado lo fenomenológico de las contradicciones de la ciudad; en tanto, referirse al concepto de forma especulativa y sin precisión es volver al punto de partida, en lugar de aclararnos sus tendencias y expresiones reales; nos confunde y nos lleva hacia la simpleza de la esencia de las especificidades de la ciudad y su entorno. Se olvida que las cualidades y la caracterización de la ciudad está prácticamente inmersa en las relaciones sociales de producción dominantes. En consecuencia, no sólo es la apariencia, ni la moda la que la define, sino todo lo contrario, son los diferentes agentes económicos, los diferentes frentes del capital y las políticas neoliberales las que determinan qué tipo de ciudad se construye hoy día y bajo qué condiciones. En tanto los adjetivos y pronombres que le asignan a la ciudad, quienes la defienden para sus fines, son simplemente esos: fines e intereses.

[4] Según el autor Vilagrasa I. Joan: “Ciudades medias y ciudades intermedias; posicionamiento en la red urbana y procesos urbanos reciente”. Universidad de Lleida. En página Web: www.cccb.org

[5] Los intersticios de la ciudad pueden ser, por ejemplo, retomando la propuesta deCristina Oehmichen, en “Epacios urbanos y segregación étnica en la ciudad de México”; UNAM, 2001: la apropiación de parte de un sector de la población migrante de los terrenos localizados entre las zonas residenciales y oficinas; además, agregaríamos, son usos de suelo destinados primero, como “engorde” para futuras especulaciones; segundo, terrenos poco “aptos” para ser urbanizados (tiraderos de cascajo, basureros, barrancos y en pleito por carecer de régimen de propiedad) y tercero, áreas que comparten tres instancias sociales: clase media, sector popular y oficinas, bancos, tiendas, servicios en general necesarios para la reproducción de la ciudad.

[6] Entendemos este proceso, de modo que un aspecto difuso de la expansión de la ciudad, donde el continuo urbano rompe con los límites de la ciudad compacta para absorber con lo ya establecido hacia sus fronteras físicas entre lo urbano y lo rural. El entorno inmediato es parte constitutiva de la ciudad; de su área conurbada como instrumento necesario para el crecimiento sin control. Donde lo central se diluye con la periferia para continuar hacia más allá de los límites municipales, estatales y regionales. El consumo ingente de recursos: energía, materia e información es insostenible; ya no tiene límites precisos ni momentos de separación entre una frontera y sus poderes políticos; las formas de concebir el espacio de la ciudad ya no es para vivirla como en el pasado, sino, la dinámica actual es para convertir –al ciudadano- en un objeto que se desplaza hacia cualquier parte de su territorio y convertir al desplazado en una mercancía flotante, en un ente que es desvalorizado y convertido en pieza para el escaparate, con visión internacional para el consumo (aquí entra un proceso de división y territorial de la fuerza de trabajo) aún más, que consume, produce y se distribuye tanto para su reproducción como para la del capital que compra de su fuerza de trabajo: lo sólido poco a poco se desvaneced sobre el territorio-ciudad, dejando miseria, pobreza y desintegración social, económica, cultural, familiar y destrucción de la naturaleza.

[7] Véase a Núñez, Héctor E: “Crecimiento sin control o control del crecimiento. Reflexiones sobre el Área Metropolitana de la Ciudad de México”. En Ediciones de Internet “Gestión y estrategia”. De la página Web:http://www.sedesol.gob.mx/desuryvi/desurb/cometah/Objpart.htm

[8] Ideas tomadas de Cárdenas, Luz Alicia: “Urbanismo versus urbanización: distintas modalidades de hacer ciudad”. En página Web: www.revistaurbanismo.uchile.cl. Revista Urbanismo. Investigación de académicos.

[9] Según Flores, Guillermo: “Detener la mancha urbana, reto del gobierno capitalino”. En boletín UNAM-2000/249. Ciudad Universitaria.

[10] Según Lipietz, Alain y Leborgne D, en el artículo: “El posfordismo y su espacio”. En Revista investigación económica 205, julio septiembre de 1993, pp. 173-204. material fotocopiado.

[11] Idea retomada de la página Web de: www.geocities.com/la_cou : “la globalización”.

[12] Cox, Robert: «Global Perestroika«, en John Saxe-Fernández, «Mexamérica: la dialéctica entre la macro y microrregionalización«, en John Saxe-Fernández y James Petras, «Globalización, imperialismo y clase social», Argentina, Editorial Lumen-Humanitas, Primera Edición, 342 pp.

[13] García, de Fuentes Ana y Josefina Morales «Desarrollo regional frente a la modernización» en Angel Bassols Batalla, Javier Delgadillo Macías y Felipe Torres Torres (Compiladores), «El desarrollo regional en México: teoría y práctica«, México, Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, Primera Edición, 1992, p. 117.

[14] Enríquez, Pérez Isaac: “Los proceso de globalización y la política pública como instrumento reestructurador del espacio urbano en México”. Las ciudades mexicanas y sus respuestas frente a la ‘era de la información’. En página Web:www.rcci.net/globlizacion/index.htm

[15] Para ahondar al respecto véase Bizelli, José Luis: “Urbanización y ciudadanía”, de la Universidad del Estado Paulista (UNESP). Araraquara-SP- Brasil. Texto presentado en la reunión de la Latin American Studies Association, Continental Plaza Hotel, Guadalajara, México, 17-19 de Abril de 1997

[16] Ideas tomadas de la página Web: www.uvg.edu.gt/noticias/desa-dem/gabriel.html : “Globalización: mitos y realidades”.

[17] Véase nuevamente la misma fuente…Op.cit.

[18] Consultase a Figueira, Rodríguez Alexandre: En “Grandes tendencias del mundo productivoRevista del OIT: No. 143, mayo-agosto de 1998.

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