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El discurso del reverendo Moon y sus repercusiones en la prensa
Por Hugo Müller.

Introducción

El presente trabajo intentará evaluar la aplicación de un modelo que responde a la teoría funcional (el de Hodge y Kress), según la cual los procesos sociales confluyen y se manifiestan en las formas lingüisticas de diversas maneras, al discurso religioso del reverendo Moon.

Llamo discurso religioso a aquél discurso que promueve y difunde una doctrina compuesta por un sistema más o menos complejo de mitos, dogmas, ritos y ceremonias. Si se acepta que gran parte de la conducta humana está condicionada socialmente a través del lenguaje, que expresa los diferentes códigos que la estructura social genera, resulta posible suponer una correlación íntima entre la producción lingüística de una sociedad y los sistemas de relaciones sociales (de poder) que intervienen en la misma.

El lenguaje, de acuerdo a este perspectiva, puede ser interpretado como un potencial, un terreno en el cual el hablante/oyente dispone de una variedad de formas para poder significar un mismo significado potencial regulado por factores determinados por las relaciones de poder. Una vez que un hablante ha producido un enunciado, mediante el análisis crítico de su discurso, se podrá revelar entonces, lo que pudo haber dicho pero no dijo, más precisamente, aquello que estará directamente vinculado con las normas sociales subyacentes al enunciado.

La facultad que poseen las formas lingüísticas de distorsionar el significado subyacente a un enunciado es el objeto de análisis, lo que el analista debe desentrañar desde el plano crítico de una lingüistica funcional.

En una segunda parte me propondré como objetivo fundamentar el análisis efectuado en la primera desde dos perspectivas. Por un lado, intentaré justificar los conceptos y las categorías utilizadas en su desarrollo mostrando explícitamente las causas que conducen al discurso de Moon a emplear determinadas formas lingüísticas en las que me he basado para postular las relaciones que se establecen entre su discurso y su recepción en los periódicos (y entre las diferentes estrategias empleadas por cada medio periodístico). Por otro lado, con el propósito de brindarle un marco teórico más amplio al trabajo, consideraré la inserción del discurso de Moon en la opinión pública, teniendo en cuenta las diversas maniobras que emplea para acomodarse con los sectores de poder y su modo de acercamiento para sumar acólitos a la secta.

Antecedentes de la relación Moon - Medios de Prensa

El discurso escogido, para comprobar el alcance y las posibilidades de establecer correspondencias que poseen las pautas y reglas desarrolladas por los analistas mencionados, será el pronunciado por el controvertido reverendo Moon en la presentación en la Argentina del nuevo semanario "Tiempos del Mundo", financiado por su Iglesia de Reunificación. Partiendo del presupuesto de que el discurso del reverendo posee la capacidad de captar las voluntades de los individuos hasta lograr la manipulación de sus conductas (por lo menos, las de sus fieles) se podría postular que estamos ante un caso extremo de distorsión de los significados subyacentes. Rastrearé en su discurso cuáles son aquéllos significados ocultos por las transformaciones sintácticas por un lado, y qué repercusión pudo haber tenido en tres periódicos de la Capital Federal lo expresado por Moon, qué tratamiento recibió la presentación de su semanario en Clarín, Nación y Página 12.

En este sentido, resultan fundamentales el espacio otorgado por cada medio al evento y las diferentes estrategias empleadas para referirse al discurso que (si bien todas tienden a devaluar y menospreciar el contenido del mismo), de alguna manera, reproducen la relación de poder entre el reverendo y los pacientes (aquéllos a quiénes está dirigido el discurso). Antes de abordar el análisis me referiré al contexto en el cual se desenvuelve la presentación del semanario "Noticias del Mundo" que el reverendo vino a presidir.

Los medios, históricamente, han contribuido y contribuyen a formar una imagen negativa del líder espiritual, más allá de su justificación por delitos (que no han podido comprobarse excepto la evasión impositiva) que pudo o no haber cometido. El caso del reverendo es un caso paradigmático, porque está directamente vinculado con los sectores sociales más poderosos de los EE.UU. y Japón, además de su desmesurado poderío económico, en actual crecimiento y expansión en áreas geográficas de Sudamérica. En los juicios que genere en los distintos medios se podrá apreciar hasta qué punto los sectores de poder están dispuestos a comprometerse con la Iglesia de la Reunificación (obviamente, con el único propósito de formalizar suculentos negocios), a la cual se acusa de aplicar "lavados de cerebro" a sus feligreses. Por lo pronto, el secretario de Culto, Angel Centeno, salió a desmentir una frase que se le adjudicó el día anterior al encuentro, cuando calificó a la iglesia de Moon "de anticristiana y blasfema". Mi intención es revelar los mecanismos a través de los cuales la sociedad, principalmente a través de los diferentes medios de comunicación, controla la concepción de la realidad referente a las actividades de la iglesia que gobierna el reverendo Moon, en un intento por amortiguar su influencia en la región.

A su vez, procuraré describir cómo la presentación negativa de la secta en los periódicos (con diferencias de matices y actitudes características en cada uno de ellos) debe confrontar con sectores de poder económico en la sociedad que están interesados en la presencia efectiva de la secta dentro de la región.

El semanario se ha presentado en la sociedad con una solicitada en la cual defiende al reverendo Moon de las acusaciones (representadas por un artículo publicado en el diario "La Nación") a las que he hecho referencia. Paso a analizar parte de su contenido (que "La Nación" decidió no publicar) tomando en cuenta conceptos que propone Teun Van Dijk a la hora de revisar el contenido ideológico de los discursos. El predominio de tranformaciones a pasiva y nominalizaciones se percibe desde la introducción de la solicitada. La auto-presentación positiva parte de un reconocimiento manifestado por una oración que plantea una generalización tendiente a crear un efecto de verdad en los temas que se van a plantear ("Un saludable escepticismo hacia las cosas nuevas es una buena cualidad"). Desde este instante se plantea la dicotomía Nosotros (los que defendemos las actividades de Moon) / Ellos (los que la atacan).

No sólo "Tiempos del Mundo" se describe a sí mismo en términos benevolentes sino que hace hincapié en la presentación negativa de los que atacan a Moon, enfatizando la violación de normas y códigos éticos por parte de los acusadores (en este caso, el artículo de "La Nación").

La siguiente incorporación negativa ("La no tan vaga implicación es que la universidad trabajaría de algún modo con quiénes quiera que sean éstos terroristas") es un ejemplo de esta estrategia, en la cual tanto los verdaderos agentes como los afectados no aparecen explícitamente, sino que lo hacen encubiertos bajo una institución aún no existente, la "universidad" (establecida por Moon) vinculada a los "terroristas" (que nadie sabe quiénes son).

Se formaliza la presentación de la honestidad del semanario con un dispositivo discursivo en el cual se equiparan las intenciones propias con las de Ellos: "...Existiría tanto peligro para nosotros como para cualquier otro". Esta comparación continúa inmediatamente con una generalización irónica expresada a través de una cláusula transactiva que involucra a pacientes no humanos: "También hay mosquitos en la zona, pero tampoco estamos aliados con ellos". El empleo de nominalizaciones abstractas ("amplio rango de negocios") extraídas de discursos anteriores del propio Moon, la utilización de la tercera persona del singular para referirse a las creencias del reverendo y el modo potencial del verbo en la autopresentación positiva del semanario señalan la relación de poder existente entre el reverendo y sus subordinados. Es el lenguaje explícito del juicio y de la exhortación con preeminencia de cláusulas atributivas ("ningún grupo terrorista que viva en el área de Tres Fronteras tiene conexión con el Reverendo Moon"), ecuativas ("Tiempos del Mundo es un periódico de información y servicios") e imperativas ("encuentren en nuestras páginas") el que despliega la solicitada. Otra característica de la estrategia de la presentación del semanario es la advertencia o amenaza, cubierta bajo la modalidad de una invitación que se efectúa a Ellos, para que dejen de lado su campaña difamatoria contra Moon. El empleo de categorizaciones del tipo "internacionalistas de América" (aquéllos a quiénes se pretende prestar un servicio) revela una selección léxica que tiende a despersonalizar a los pacientes en el paradigma de disputa , ya que se trata de una realización híbrida (respecto a este punto, resultaría imposible ubicar a un individuo que se considere a sí mismo "internacionalista de América"). La solicitada concluye con una invitación, que es un llamado a la acción de comprar el semanario, a proveer al lector aquiescente el proyecto del reverendo Moon. Las unidades lingüísticas mantienen en esta solicitada (que funciona como presentación de las actividades de Moon) una congruencia que prepara el terreno para definir la base ideológica del discurso que brindaría el líder espiritual el día siguiente.

El discurso por sí mismo

Intentaré analizar el discurso localizando las contradicciones estructurales que operan en su práctica, en beneficio de los intereses u objetivo del mismo. Gran parte del carácter ideológico del discurso, de acuerdo a los postulados de una lingüística crítica, consiste en las pautas sistemáticas de clasificación de los procesos y los participantes involucrados, el rol que se les asigna a las categorías de agente y de interacción. El discurso a estudiar es un discurso resistido por los medios de comunicación, ya que en el mismo pueden reflejarse con claridad los mecanismos que ellos mismos emplean de una manera más sutil. Por dicha razón, propongo al discurso del reverendo como un caso extremo de los discursos dominantes por la sencilla razón de que opera con mecanismos semejantes en lo que respecta a la distorsión de los significados. Sus propósitos y sus estrategias no difieren de otros discursos dominantes sino en un efecto estilístico determinado que apunta a referirse a los temas que trata con una mayor crudeza, sin practicar las transformaciones más exhaustivas y complejas que emplean los discursos de las editoriales de los diarios a analizar. Algunos de esos mecanismos son constituidos por las estrategias apropiadas que implementa para consolidar la organización que lo configura (la iglesia de Unificación) y para manipular la conducta de las personas y mantenerlas en papeles y estatutos económicamente convenientes. Con respecto a la resistencia que suscita en los diferentes periódicos el discurso de Moon, más allá de la posibilidad de que el mismo pueda reflejar dispositivos discursivos que la prensa emplea de un modo más solapado, basta como fundamentación de dicha resistencia, por lo menos en los casos de "La Nación" y "Clarín", la manifiesta pertenencia y adscripción de estos periódicos a los valores que sustenta la doctrina de la Iglesia Católica, competidora de la secta en el campo de los creyentes-consumidores. La demostración de la utilización de rasgos similares en procesos presentes en la modalidad, la gramática de la transitividad, las transformacines sintácticas y la clasificación de eventos la haré por medio de la siguiente equiparación entre los procedimientos implementados en el discurso de la solicitada de "Tiempos del Mundo" y la denuncia que realiza Página 12, (precisamente el diario que, por su postura política distinta a la de los otros periódicos, hipotéticamente debería distinguirse en los mecanismos de transformación que emplea mucho más que los otros dos diarios) sobre "Qué hay detrás de Tiempos del Mundo". Solicitada de Tiempos del Mundo: 20 cláusulas transactivas - 8 no transactivas - 13 ecuativas y 1 atributiva. Denuncia de Página 12 (donde se manifiesta la posición ideológica de la Editorial): 37 cláusulas transactivas - 19 no transactivas -14 ecuativas. Si bien difiere por un escaso márgen el porcentaje con el cual en cada discurso predomina la transactividad (alrededor del 50% en ambos discursos), en los dos se manifiesta un profuso empleo de cláusulas ecuativas. Tratándose de una solicitada se justifica en el caso de Tiempos del Mundo si consideramos que la editorial de un diario es el lugar en donde el papel ideológico del mismo se expresa de un modo más directo y explícito. Con respecto a este punto, es cierto que la orientación ideológica subyace en todas las secciones de un periódico (de manera singular en las páginas de chistes), pero estará reflejada en la sección deportiva o de espectáculos por ejemplo, de un modo más oculto que en la página editorial. Mas en el caso de Página 12 las ecuativas conllevan la función extra de atribuir determinados cargos a los responsables de la edición del nuevo Semanario, así como en la solicitada se procura desmentir determinadas acusaciones. Considero que la construcción de un esquema parecido de acuerdo a este modelo (divergentes, por razones estructurales debidas a que una, la de Página 12 constituye un relato y la otra un alegato en defensa de un individuo, sólo en la preeminencia de claúsulas no transactivas en la denuncia de Página 12 con respecto a la de las ecuativas en la solicitada) no alcanzaría aún para reflejar la instrumentación de mecanismos similares para transformar los significados subyacentes. El hecho de que también es posible hallar analogías en determinadas transformaciones lingüísticas que derivan en efectos similares en ambos discursos ya puede postularse como un indicio de la instauración de estrategias semejantes para distorsionar significados. Me estoy refiriendo principalmente a la desaparición de los actores o a la inversión del orden actor-afectado en las cláusulas accionales y ecuativas de ambos discursos que puedan comprometer en un caso la supuesta "inocencia" de Moon ("...fue una descuidada difamación que incluye tráfico ilegal de armas...", "...las actividades del Reverendo Moon son vigiladas por mucha gente y agencias del gobierno...") y en el otro la veracidad de lo que se está denunciando ("...Sanchez es considerado un halcón de la política de Ronald Reagan en América Latina...", "...en abierta violación de las garantías de independencia, otorgadas en su momento por los propietarios..."). Asimismo, las incorporaciones de negaciones en ambos discursos funcionan expresando de modo implícito acciones positivas de desconocimiento o duda (en el caso de la solicitada, "...si estuvieran comprometidas en el tráfico ilegal de armas seguramente habrían algunos procesamientos dictados, lo que no es el caso..."; y de esta manera las implementa la nota de Página 12, "...el folleto de relaciones públicas del Washington Times no admite quién es el dueño del diario...", "...pero no hay pruebas de que Tong II era propiedad de la Iglesia de Unificación...").

Lo dicho por Moon

Luego de examinar su discurso desde la perspectiva de Hodge y Kress procuraré asignarle una debida coherencia al texto que me permita evaluar las estrategias macrotextuales empleadas en el mismo. Finalmente, intentaré relacionarlo con otros discursos dominantes que circulan en la sociedad (en este sentido, el rechazo de los medios, estigmatizado por la sucesión de solicitadas y reclamos de explicaciones entre "Tiempos del Mundo" y "La Nación", no revela más que una disputa de poder entre dos discursos dominantes) para luego reflejar la reacción particular en los marcos de recepción, tratando de definir la estrategia de lectura y el discurso propio de cada uno de los periódicos. De un total de 112 cláusulas registradas, dentro de la compleja sintaxis que emplea el reverendo, predominan las no transactivas claramente, alcanzan más del 45% del total. Los procesos relacionales, en su mayoría ecuativas (29 en total), se aproximan al 35%. El 20% restante lo conforman las claúsulas transactivas. Por su parte, los procesos mentales prevalecen sobre los físicos llegando a abarcar alrededor del 65% de las cláusulas accionales. Se puede afirmar que el modelo del discurso es no transactivo, con una alta aparición de cláusulas relacionales ecuativas. Hodge y Kress postulan que en un modelo de este tipo resulta imposible la distinción entre el actor-causante y el afectado, entre el principio y el fin de la unidad causal. Esta indeterminación de la causalidad en los modelos no transactivos provoca que los eventos aparezcan como más inmediatos y palpables, casi indiscutibles, focalizando los elementos como lo hace el aparato perceptual. En este caso, además de cumplir esa función general de presentar los eventos y los hechos como verdades inapelables, la no transactividad opera como un elemento que no cuestiona la autoridad y el poder del hablante, que está basada en un saber superior al que no pueden acceder los oyentes. El empleo de la tercera persona del singular no transactiva para referirse a sí mismo (que predomina en el discurso por sobre la ocurrencia de la primera persona del singular y del plural) le posibilita al ideólogo mistificar las bases de su autoridad. Es ésta más que la apelación a la razón, la invocada como legitimación de lo dicho. La utilización directa en algunos tramos del discurso del modo imperativo ("...Por donde quiera que vayan, expandan el mensaje del Reverendo Moon...") muestra el nivel de irreductibilidad en donde se posiciona la relación de poder. El sistema de modalidad utilizado reduce la posibilidad de que surjan interpretaciones ambiguas. El elevado porcentaje de aserciones y postulaciones ecuativas (utilizadas para mostrar lo dicho como verdades universales) lo demuestra. Asimismo, los deber aparecen desambiguados y con una clara coerción de obediencia ("...pero de ahora en adelante, deben darle valor...") mientras los saber poseen en el discurso una doble funcionalidad: distinguen y precisan por un lado los argumentos de Moon como irrebatibles simplemente porque son invocados por él, e, inversamente, mediante transformaciones de negación (que rondan el 15% de la totalidad de las cláusulas) delimitan un saber falso o inexistente tanto de sus oyentes como de los ideólogos de los discursos que lo combaten. El alto porcentaje de transformaciones a cláusulas interrogativas (más del 20% del total) combinadas con negaciones revelan un mecanismo que provoca un efecto modal en el cual la ideología aparece completa con su propia negación, en un conjunto contradictorio de versiones de procesos de la realidad cuya funcionalidad es manipular la orientación del oyente hacia las claúsulas relacionales, en donde la reclasificación del problemático pero incuestionado modelo de la realidad es recuperado para sus propósitos ideológicos. La dimensión de poder se mantiene constante durante todo el discurso en el que no aparece la de la solidaridad, siempre está entablada la relación de desigualdad entre el valor de lo expresado por el hablante y lo que puedan aducir los oyentes. La construcción de una verdad, garantizada por provenir de la autoridad del hablante, está vinculada al poder que invoca el ideólogo de demostrarla, reclamándola por entero para que no pueda ser puesta en riesgo. En el mundo de la religión, los productos de la mente humana semejan seres dotados de vida propia, de existencia independiente, ajenos a las condiciones de vida terrenales. La apelación del reverendo a cuestiones que puedan ser clasificadas como sórdidas o escabrosas tiene como objetivo desmitificar ese presupuesto del mundo de la religión, invirtiendo concepciones sociales de la realidad enraizadas en el imaginario social por los discursos de las instituciones religiosas hegemónicas (me refiero a las tres grandes religiones monoteístas: el catolicismo, el judaísmo y el islam). En conclusión, las transformaciones y la gramática de modalidad que emplea el reverendo están al servicio de su pretensión de desafiar posiciones ideológicas socialmente establecidas sobre temas controvertidos (entre ellos, el que más obsesiona a Moon es la posesión de los órganos sexuales) desde una dimensión de poder que le permita cuestionarlas a partir de su supuesta superioridad moral. La crítica a los valores establecidos de la cultura norteamericana revela la verdadera contienda entre discursos rivales, pero no antagónicos en lo que respecta a sus objetivos, dirimir quién posee mayor autoridad moral. El empleo exhaustivo de estructuras sintácticas recursivas y subordinadas obedece a la pretensión de colocar el peso del discurso sobre los procesos mentales. La preponderancia de estos procesos mentales en el discurso de Moon produce el efecto de aumentar la capacidad persuasiva del mismo. Si se acepta que la concepción del mundo está determinada por el lenguaje en mayor medida que por la experiencia personal (los principios de la Lingüística Crítica, al pretender construir una nueva gramática funcional de la que pueda dilucidarse una concepción libre del mundo, no coincidirían con esta última suposición), al ser el lenguaje el medio a través del cual resulta posible convalidar la transformación del ser humano en distintos tipos de consumidores, un discurso como el de Moon tenderá a explotar los nichos que se producen en el mercado de las religiones para transportar a su abrevadero a nuevos creyentes-consumidores apelando a la relación de poder que establecen sus dispositivos discursivos. La concentración de la mente en verdades que se presentan como irreversibles le confiere a la ideología de la iglesia de Unificación una única dirección posible de pensamiento. Esta es la razón por la cual postulo que el discurso que sostenga una ideología de este tipo debe apelar a recursos extremos, a estrategias que son catalogadas por los discursos adversos como "lavados de cerebro", pero que no son más que un procedimiento más de utilización del lenguaje. Cierto es que despojado de pruritos y potenciada la distorsión de los significados subyacentes, que en este caso confluyen hacia la instauración y el mantenimiento de una sencilla jerarquía de poder en su iglesia: Moon equivale a Dios, tal es su poder, mostrado en la propia superación de la muerte en una nada despreciable cantidad que excede el centenar de ocasiones (Cristo sólo lo pudo lograr una vez), el resto no son más que creyentes que constatan su poder. Otra diferencia que distingue al discurso de Moon de los discursos con los cuales confronta es la ausencia de estrategias de atenuación en los niveles de descripción semántica, manifestada en el nivel de explicitación que ostenta el léxico escogido y el examen de los detalles íntegros en los aspectos de las realidades que se intentan representar (se destaca especialmente en los temas considerados inconvenientes en los medios de prensa, por el pudor que pueden suscitar en los oyentes). El discurso de Moon practica una selección "particular y lícita" dentro de la gama de recursos lingüísticos en oferta mediante los cuales es posible presentar una ideología, el carácter de licitud expresa que su discurso no viola reglas constitutivas del lenguaje. Considerando el lenguaje como un juego, se podría postular que las apuestas que hace el reverendo en la selección léxica no son fácilmente admitidas por el léxico restringido que manejan en general los medios de prensa (para ellos sí cabría no un uso ilícito del lenguaje sino un vocabulario inadmisible en sus páginas, por lo menos en los casos de Clarín y La Nación). Su discurso trasciende las normas y prescripciones propias de las crónicas periodísticas por un lado, y a su vez, posee niveles de generalidad que obstaculizan el intento del analista para asignarle coherencia (por lo menos, dentro del corpus que he podido recabar). La manera con la cual lo presenta Página 12, colocándolo en el terreno de la parodia, sí parecería estar exponiéndolo al juicio del lector que debería determinar su "ilicitud" o no. Un discurso al que desde los medios de comunicación se le pretende restar magnitud y consenso, corre el peligro de convertirse en un discurso marginal, ilícito dentro de las normas de convivencia consensuadas por la sociedad, no porque haga un uso ilegal del lenguaje sino porque amenaza los valores y los sistemas de creencias de la mayoría. En la construcción de la coherencia textual tomaré como criterio básico la referencialidad. Una vez reorganizado el discurso de Moon, determinando y distinguiendo los distintos temas de los cuales se ocupa, cada uno de ellos deberá contener una cierta continuidad de foco. La estructura global reflejará un orden de coherencia particular que he decidido asignarle en función del nivel de especificidad o generalidad con el que están tratados los temas. Hecha la salvedad de que la construcción de la coherencia, teóricamente, resulta ser una cuestión de graduaciones (ya que en definitiva, depende tanto de los sistemas de creencias subjetivos que cada individuo posee como de aquéllos que se comparten socialmente), paso a delinear un esquema que contiene las proposiciones más importantes del discurso: Doctrina particular de la secta: -Costumbres sexuales: la posesión de Dios (o Moon) de los órganos sexuales de los individuos. -Toma de conciencia de la unidad del cuerpo con las excrecencias del mismo equivalente a la unidad del hombre con Dios. -Expansión del mensaje del Reverendo. Defensa de la doctrina: -Estados Unidos: Nación atea, contraria a los deseos de Dios. -Cristianismo: Desmitificación de la figura de Jesucristo. -Apropiación de "la verdad". Inversión de lo que se considera culto herético para las religiones hegemónicas. El discurso en los medios En el caso de los acontecimientos políticos, los periódicos procuran obtener, o en su defecto, fabricar información que debe ajustarse a determinados esquemas en los cuales aparecen distintos códigos cuyo objetivo es guiar las estrategias de lectura de los individuos. Me estoy refiriendo a los titulares, los subtítulos, el establecimiento de los antecedentes y las posibles consecuencias de los hechos de los que trata la noticia con la implementación de frases o palabras claves, y por último, los comentarios, la evaluación y el pronóstico de lo que pueda suceder. El traslado de las actividades del reverendo Moon de las secciones de Información General a las de Política en todos los medios analizados provocó una modificación sustancial en el tratamiento de los hechos ya que, las pautas y códigos que rigen el análisis difieren radicalmente de una sección a la otra. Este desplazamiento señala la importancia que ha adquirido el crecimiento de la secta Moon, tanto en su potencial económico como en su número de adherentes; mucho más, si se considera la relevancia política de los líderes que mantienen negocios con ellos (sólo en los EE.UU., desde el ex-presidente Bush a influyentes senadores en ejercicio de sus funciones), cobrarán trascendencia las operaciones del reverendo en la región. Estos esquemas o estructuras que establecen los periódicos están ordenados en función de la importancia social que pueda llegar a alcanzar el acontecimiento, y tienen el poder de legitimar y reproducir la importancia que han decidido asignarle. Cada paso de la producción del discurso de la noticia es una manifestación de las prácticas ideológicas (que pueden ser la toma de determinada posición política o, en este caso, diferentes posturas que describiré ante el credo y/o las intenciones de Moon) en la que cada periódico se halla inmerso, aquéllas según las cuales se conduce a la hora de ofrecerle determinado espacio a la noticia dentro de las páginas que componen el diario. La influencia del discurso noticioso es entonces de naturaleza estructural: además de incidir en los conocimientos del mundo, influye en las estructuras globales, en los procedimientos de evaluación de la cognición social. Antes de analizar la estrategia empleada por cada periódico, considero oportuno remarcar la siguiente premisa: los medios que se suponen son de oposición al consenso general representan nada más que una disensión dentro del consenso corporativo en lo que respecta a un manejo concertado de los sistemas de creencias que subyacen a las nociones fundamentales de las representaciones sociales.

Considerando como parámetro, la magnitud de la relevancia que le han asignado a la presentación del semanario "Tiempos del Mundo", y comenzando el análisis consiguiente, a partir del que le concedió menor importancia hasta el que le ofreció mayor cobertura periodística, he decidido organizar la presentación de las repercusiones en cada periódico en particular, describiendo las estrategias y los modelos empleados por cada uno. Así se podrán apreciar las reacciones, y se podrán establecer con mayor precisión los criterios coincidentes y divergentes en el tratamiento del acontecimiento y especialmente, en la lectura que efectúa cada uno del propio discurso de Moon.

La Nación

El caso de este periódico, hipotéticamente el más conservador de los tres, resulta particularmente trascendente, por la solicitada del semanario que se había negado a publicar. El enfrentamiento con el nuevo semanario antes de su propia aparición condicionó la estrategia que empleó el diario a la hora de referirse al evento.

Por un lado, surgió la imperiosa necesidad de aclaración a sus lectores del incidente, recurriendo a una explicación sobre la política editorial del diario; por otra parte, considerando las posturas tradicionalistas del periódico, no debían asignarle mayor relevancia a un discurso que, supuestamente, amenaza ciertos valores y creencias que la editorial de "La Nación" siempre ha defendido ( me refiero a los representados por las instituciones occidentales, cristianas, y liberales).

Su estrategia fluctuó entre la pretensión de reflejar el enfrentamiento particular con el nuevo semanario (aclarando la inviolabilidad de norma ética alguna por parte del diario) y el propósito de dejar constancia de su rechazo al discurso de Moon.

Desarrollando los lineamientos de esta estrategia, la foto en color de la primera página actúa como un anuncio que circunscribe y supedita la importancia del acontecimiento al propio interés del diario, que se verá representado en la página donde tratan la presentación del semanario. Allí, la transformación a pasiva del mismo titular, colocando al semanario como paciente de la presentación y con el agente elidido (Moon), anticipa la extrategia general del relevamiento del acontecimiento en la cual se menciona a Bush la misma cantidad de veces que a Moon y en donde sí se transcriben pasajes del discurso del ex-presidente norteamericano sin hacer mención alguna acerca del discurso del reverendo.

Como si no alcanzaran estos indicios para demostrar la intención de no asignar más espacio del debido a Moon, la foto que acompaña el breve reporte del evento es la de Bush. Lo importante para el diario radica en la aclaración sobre la solicitada que aparece bajo la noticia.

Aplicaré por separado el modelo de Hodge y Kress a la aclaración y a la noticia en sí (sumadas las oraciones de la primera página). Comparando los resultados se podrán apreciar los distintos recursos lingüísticos empleados en cada espacio informativo, que obedecen precisamente a objetivos distintos pero que logran establecer una postura general que apunta a minimizar la importancia del crecimiento de la iglesia de Moon, desviando el foco de la información hacia distintas direcciones: en un caso, hacia la política editorial del diario; en el otro, hacia la figura de Bush.

Sobre una solicitada de Moon De las 37 cláusulas registradas, aproximadamente un 70% resultaron ser transactivas, no transactivas un 20% y el resto son cláusulas relacionales de las cuales el 80% son atributivas.

El modelo transactivo que predomina es el agentivo en donde el sujeto es el motor de la acción. Se trata de un modelo que aporta relaciones sobre las formas deseables de conocimiento por la presencia de la relación causa-efecto en las acciones y procesos que describe. Si el agente nominal no es ambiguo, como sucede en este tipo de modelos, se permite una extensión benefactiva, que en el presente caso se concretará en extensiones negativas del proceder de "Tiempos del Mundo" ("...al grupo que dirige el autodenominado reverendo Moon...", etc).

Las claúsulas atributivas, nunca ausentes en un mensaje editorial, funcionan como refuerzo a la clasificación negativa que efectúa el diario acerca de las actividades de la secta. Así, mostrando las propias palabras del reverendo con una cláusula atributiva está revelando su propio juicio acerca de su discurso, colocándose en el sitio antagónico, el de los periodistas: ("Los periodistas son todos unos mentirosos"). La Nación aparece como agente de las acciones que emprende en todos los casos, mientras que Moon o su semanario pueden aparecer tanto en el rol de pacientes (la mayoría de las veces) como en el de agentes. Esto se explica por su funcionalidad al objetivo general del texto: ejercer una activa responsabilidad sobre lo que publica el diario con la intención de desmentir las acusaciones de la solicitada. Por dicha causa, prevalecen a lo largo del texto las incorporaciones negativas (se contabilizan 7 transformaciones de este tipo, constituyéndose así un promedio de una negación por párrafo). Entre las transformaciones que manipulan el material lingüístico, el texto presenta numerosas variaciones a la forma pasiva cuyo propósito es elidir los agentes de los procesos que ocurren. Otra estrategia recurrente es el empleo del "se" impersonal (o formas verbales tales como "conviene precisar") cuando alude a acciones que realizó La Nación como agente, creándose un efecto de "impersonalidad". La utilización de nominalizaciones borran los participantes y la modalidad y crean un efecto de objetividad que fija los procesos, considerándolos como objetos. Un ejemplo de esta operación es lo que sucede con la siguiente expresión ("...Ninguna de las dos afirmaciones son novedosas...", al momento de referirse, precisamente, a otra nominalización que son las "acusaciones" que pesan sobre Moon). El último ejemplo demuestra cuán fijas están establecidas las nuevas estructuras que se generan a partir del empleo recurrente de nominalizaciones. El cuidadoso empleo de la tercera persona del singular y un sistema deíctico indirecto para las acciones que emprende el diario es un rasgo más que promueve la elición del agente. Esta respuesta a la solicitada de Tiempos del Mundo revela la disputa sobre la verdad que se va reconstruyendo en cada discurso (los mismos elementos léxicos que se emplean en cada uno de ellos lo demuestran, cada participante se encarga de negar imputaciones presentadas como hechos reales e incuestionables). La crónica del acontecimiento que efectúa La Nación tal vez presente mecanismos diferentes a los empleados en esta aclaración editorial, en la cual el perfil ideológico y la postura del diario ante la presencia del "grupo Moon" aparece de un modo explícito mediante las lexicalizaciones negativas y la presentación de concretizaciones que enfatizan los rasgos negativos a través de circunstancias históricas que comprometen la honestidad del reverendo. A pesar de ello, el texto contiene, como he analizado, numerosas transformaciones que le otorgan un matiz de neutralidad a la opinión manifiesta que se expresa sobre el reverendo (la simple transcripción de su respuesta a la requisitoria periodística funciona como una categorización negativa). Los procesos físicos (más del 50% de la totalidad de las cláusulas) prevalecen ampliamente sobre los mentales (30%). Esta relación refleja un dispositivo que responde a una estrategia en la cual, mediante la descripción de procesos no reformulados por operaciones mentales, con la aparente narración neutral de lo sucedido (muestra de ello es la apelación a las citas textuales de Moon y del semanario) se pretende señalar el carácter negativo del discurso con el que se está confrontando (en términos corrientes, "se está dejando morir al pez por su propia boca"). La crónica del evento El modelo seleccionado para describir la presentación del semanario presenta características disímiles al empleado en la respuesta a la solicitada. Sobre un total de 61 claúsulas registradas, las 29 transactivas superan por un estrecho márgen a las 27 no transactivas. En cuanto a las claúsulas relacionales (5, o sea, sólo un 8% del total) su empleo es menos significativo que en la respuesta editorial. De las cinco, sólo una es atributiva y el resto son ecuativas. Estas cifras muestran, en lo que atañe al tipo de cláusulas relacionales, el empleo de una estrategia diferente para un ámbito y otro del periódico: en la sección editorial se apelará a cláusulas atributivas mientras que en la crónica de los acontecimientos se tenderá a la utilización de ecuativas. Esta distribución en el manejo de las cláusulas relacionales concuerda con la aparición en la sección editorial del diario de opiniones que entrañan una posición ideológica (en este caso expresada mediante las cláusulas atributivas). La Nación reserva el empleo de ecuativas para los contextos en los cuales la ideología se presenta menos explícitamente. La construcción de un modelo combinado en donde se empareja el empleo de claúsulas transactivas y no transactivas, con un leve predominio de las primeras, está demarcando una estrategia en la cual son relevantes de igual modo tanto los aspectos causales como aquellos que se centran en las propiedades más inmediatas de las acciones. El incremento de cláusulas no transactivas con respecto a las empleadas en la respuesta de la editorial representa de algún modo un modelo que tiende a reflejar los procesos no causales con el fin de alcanzar un efecto de imparcialidad en la descripción del evento. La implementación de la transactividad en las claúsulas depende de la estrategia general de la cobertura de la noticia: la relegación a un segundo plano de la figura del reverendo Moon como participante o agente en los procesos y acciones, en beneficio de la figura del ex-presidente Bush.

La compleja disposición de las transformaciones (en porcentaje, las conversiones a pasiva y las nominalizaciones producidas superan ampliamente a las empleadas en la aclaración de la editorial mientras ocurre lo adverso con las negaciones) demuestra que el contenido ideológico se encuentra mucho más atenuado y oculto que en el caso anterior. La brecha entre los procesos físicos y mentales se acentúa en favor de los físicos. Esto marca una diferencia sustancial en la construcción y elección de modelos por parte de los discursos analizados hasta aquí. Desde un discurso como el de Moon, apoyado en la recurrencia a los procesos mentales, con un alto contenido ideológico en la estructura superficial; otro que combina los procesos físicos y mentales, que se basamenta en la distorsión de los significados subyacentes con la transformación a sintagmas de negación de los procesos mentales (el de la editorial) hasta llegar finalmente a la crónica periodística de La Nación referida al evento, sustentada en una amplia mayoría de procesos físicos que describen el desarrollo del encuentro. La tarea de revelar el contenido ideológico de la crónica será pues mucho más ardua. Mediante el empleo de pasivas se invierte el orden actor-afectado; además de la explicada tendencia a debilitar la participación de Moon (..."Con excepción del ex-presidente Bush, y por supuesto del reverendo Sun Myung Moon, el encuentro careció de figuras notorias...", en donde el "por supuesto" funciona como un modalizador cargado de ironía), el foco de los acontecimientos se traslada entonces a las significativas ausencias ("...entre los concurrentes argentinos era notoria la ausencia de personas conocidas..."). Si lo verdaderamente relevante del encuentro fue la ausencia de personalidades notorias (ausencia remarcada de manera recurrente en varios pasajes de la crónica), dicho desplazamiento hacia lo que pudo haber sucedido pero no sucedió señala el bajo nivel de importancia que le asigna La Nación al evento. La presentación y las citas de los discursos de la reunión cumplen la misma función de desviar el foco de atención. Ni siquiera se hace referencia al discurso del presunto protagonista del acontecimiento. Más allá de determinados pasajes en donde aparecen agentes que resaltan aspectos negativos de la organización ("...varios guardias discretos, pero muy firmes...", ":...rodeado siempre de su guardia personal..", etc) y una única alusión a una autopresentación honesta del semanario a través de una cita de Bush ("...jamás recibió una indicación de Moon respecto de lo que había que publicar..."), el resto de la crónica alude a un evento social que resultó ser un fracaso por la ausencia de concurrentes notorios. En general, mediante la conjunción de la crónica y la aclaración editorial, dentro del mismo ámbito se naturalizan las contradicciones de la posición ideológica que adopta el diario ante la presencia y el crecimiento del "grupo" Moon: no bindarle relevancia o importancia a sus actividades dentro del periódico excepto a aquellas que lo involucren directamente o cuenten a La Nación como afectada (cuando se la acuse y se la mencione, como sucede en la solicitada).

Clarín

En el titular puede apreciarse una similitud estructural con la estrategia implementada por La Nación en lo que se refiere al propósito de dejar constancia del fracaso de convocatoria (la ausencia de representantes del Gobierno) en la presentación del semanario. Esto demuestra, en principio, que, más allá de la tendencia ideológica particular de cada periódico, la posición que adopta uno y otro medio puede variar en el espacio que se le ofrece a las actividades del grupo Moon mas no se diferencian a la hora de equiparar los significados que subyacen al tratamiento que se le concede al contenido de la información, ambos apuntan a una "estructura profunda" del acontecimiento semejante.

En lo que respecta al espacio otorgado al evento, se despliegan en una doble página 83 cláusulas. El 63% de ellas son transactivas, el 24% no transactivas y el resto relacionales (7 atributivas y 2 ecuativas). Diferenciándose de la decisión de La Nación de no considerar ni otorgarle espacio al discurso del reverendo, Clarín le concede un pequeño apartado en donde se presentan las declaraciones de Moon de manera negativa, empleando una ironía burlona ("...pronunciado ante un auditorio que iba menguando a medida que avanzaba en su lectura..."). El título del recuadro alude a una defensa por parte de Moon de las acusaciones que ha recibido. El hecho de que el reverendo haya habitado en seis prisiones diferentes obliga al discurso de Moon a realzar la autopresentación positiva en cada oportunidad que se manifiesta en los medios de comunicación, mediante la negación de las imputaciones corrientes de las que son objeto, tanto su figura pública como las técnicas de reclutamiento de miembros para su secta (la utilización de este término en la presente monografía tiene la exclusiva finalidad de distinguir la Iglesia Cristiana de la Iglesia de Unificación. No intento categorizar la iglesia de Moon mediante la connotación negativa que conlleva el término secta, según la RAE: falsa religión enseñada por un maestro famoso). Igualmente, la importancia que se le asignan a las propias palabras de Moon deja de ser relevante, si se toma en cuenta el escaso lugar que ocupa este espacio en la totalidad de la información dedicada al acontecimiento.

El modelo transactivo, corroborado rotundamente por las cifras (casi las dos terceras partes de las claúsulas), focaliza los acontecimientos y expresa las interacciones causales mediante el auxilio de claúsulas atributivas que aparecen cuando se parafrasea el discurso de Bush (la referencia al mismo ocupa aproximadamente una cuarta parte de la información). Estas cláusulas relacionales que emplea Bush están cargadas de significación ideológica, en ellas el aspecto interpersonal del lenguaje cobra proeminencia, se emiten juicios de valor cuya trascendencia depende de la jerarquía del participante que los pronuncia. La utilización de esta estrategia implica atribuirles poderes causales significativos a los agentes de las accionales (Bush, Menem y Moon principalmente). De esta manera, la transactividad permite que la ideología quede expuesta de una manera más manifiesta, a partir de las categorizaciones de las que parten los participantes involucrados en las acciones.

El diario otorga más espacio a los antecedentes y a las posibles repercusiones que al acontecimiento en sí (considero irrelevante la discrepancia con los otros periódicos acerca de la cantidad y el nivel de los invitados a la inauguración del semanario). En la crónica se reproducen las modalizaciones empleadas por los autores de los discursos que se parafrasean (estas de Bush, por ejemplo: "...Creo que es excelente...", "...Argentina debería incorporarse al Tratado de Libre Comercio de América del Norte..."). A su vez, el diario ejerce y aplica una gramática de la modalidad propia; se practican numerosas transformaciones a pasiva ("...fue encarcelado por evasión impositiva...", "....en el banquete ofrecido en el hotel Sheraton...", "...fue llevado a prisión en los EE.UU..."), nominalizaciones, acciones cuyos agentes están directamente elididos (se acude ostentosamente a la impersonalidad de las fuentes de información: "...Moon, se asegura, controla centenares de empresas editoriales...", ) y negaciones (se contabilizan 5 además de la del titular) cuya función específica es promover la impersonalidad y ocultar la actitud del periódico ante los acontecimientos. Esto provoca que aquellos procesos que son categorizados con juicios de valor por parte de los agentes participantes (tal es el caso de las citas de Bush y del reverendo Moon) se presenten en la crónica de lo relevado acerca de la inauguración del semanario, bajo la apariencia de procesos concluidos . La presentación negativa de la figura de Moon (hacia el final de la crónica vuelve a manifestarse la alusión a la retirada de los invitados ante su discurso, inclusive, se destaca con negritas el hecho de que el propio Bush ni lo mencionó en el suyo) puede funcionar como una evaluación ideológica del diario acerca de la decisión del gobierno de no enviar representantes al evento, y la evaluación, supuestamente positiva que efectúa el diario, subyace a las transformaciones y el modelo de la transactividad descripto.

La disputa de la verdad, presente en cada discurso, está explicitada textualmente hacia el final de la crónica, cuando se alude a la exhortación de Moon a la plegaria para dilucidarla. Es el mismo discurso del reverendo, a priori criticado por su carácter fundamentalista y mesiánico, el que recibe un tratamiento peyorativo, (casi sarcástico si es que directamente ni se lo menciona), de parte de los medios de comunicación que se oponen a su presencia, a su intención de competir con ellos; el que revela expresamente la lucha por la verdad que se plantea en toda instancia discursiva. Esta situación refleja el control que ejercen los medios de comunicación sobre la producción social de significados, convalidando y consolidando sólo aquellos que concuerdan con sus principios ideológicos, descartando los discursos que cuestionan o ponen en peligro su hegemonía. Hasta aquí, se ha apreciado un modo de confrontación al discurso de Moon, un discurso que usa armas diferentes a las empleadas por el discurso de los periódicos. La no transactividad del modelo de Moon se opone a la transactividad del modelo de la crónica periodística. Las operaciones de transformaciones que emplean uno y otro discurso difieren en su cantidad (las del discurso periodístico son más numerosas y complejas), además de contener peculiaridades propias en cada discurso. Veremos ahora qué sucede con el que entre los tres diarios analizados, es el que representaría el disenso mayor al gobierno actual.

Página 12

Se puede partir del presupuesto de que el diario representa a grupos sociales ideológicamente más progresistas que los que se ven representados por los valores que defienden los otros dos periódicos. Tradicionalmente, el diario ha encabezado sucesivas denuncias de corrupción a funcionarios del gobierno actual que lo han constituido en el "diario de la oposición". Tal circunstancia instiga a suponer la toma de una actitud diferente con respecto a las que adoptaron los diarios anteriormente analizados en el tratamiento del acontecimiento. Podría suponerse que el rechazo a la presencia del grupo Moon y a sus consignas sería más enérgico que en los casos anteriores. A partir de la disposición de los antecedentes y el análisis lingüístico de la crónica correspondiente al evento se podrá corroborar o no esta hipótesis.

Tanto en el espacio otorgado al evento en sí, como al análisis de los precedentes de las actividades de la secta, este es el periódico que le asignó mayor importancia a la presencia de Moon en la Argentina. Ya en la primer página del periódico, célebre por sus recursos humorísticos, se presenta un fragmento del discurso del reverendo que hace referencia al valor que es preciso concederle a los órganos sexuales del ser humano. En principio, es el único que se preocupó por destacar el contenido del discurso dentro de sus páginas, el único que accedió a otorgarle espacio al mensaje de Moon considerado a partir de su propuesta religiosa. La diferencia radical que distingue la cobertura del periódico de los otros dos es una nota, aparte de la crónica del evento, que trata, precisamente, de la conformación del staff de Tiempos del Mundo en donde se presenta (en un tono de denuncia) la posición ideológica del grupo Moon. Allí, el diario se refiere al "anticomunismo visceral de la secta", a su defensa del "régimen de Videla", sus conexiones con los Servicios de Inteligencia de Corea y su "vinculación al tráfico de armas" (obviamente relacionado con la financiación a los "contras" en Nicaragua y a las dictaduras militares de las últimas décadas pasadas en la región del Mercosur en donde viene a instalarse). Esta determinación del trasfondo, del marco ideológico del cual se nutrirá el semanario de Moon, delimita a su vez la adscripción de la editorial del diario a una definida posición política que combate el tipo de tareas a las que se ha dedicado el grupo que financia Tiempos del Mundo. La editorial de Clarín no se ha referido a ellas y la de La Nación focaliza el enfrentamiento personal con la secta.

Una vez manifestada la posición ideológica del diario, paso a analizar el contenido lingüístico de la crónica, esperando hallar alguna diferencia con respecto a los otros diarios que la hagan más compatible con la posición de la editorial. Pero los resultados, que son los siguientes, no han sido alentadores: de 108 cláusulas 70 son transactivas, 28 no transactivas y 10 relacionales. Los porcentajes resultantes son casi idénticos a los que arroja el modelo de transactividad de Clarín. Las diferencias, por lo tanto, se encontrarán en la estructura superficial que representa disímiles significados subyacentes. Las crónicas parecen ajustarse a un esquema determinado en el cual debe predominar la transactividad. La necesidad de reducir los márgenes de ambigüedad acerca de quiénes son los actores y los afectados en las acciones que suceden en el evento que se narra así lo exige. Los significados subyacentes en el enfoque de la crónica, los brindará entonces el análisis de las transformaciones y el rol de los participantes involucrados. Ya en el titular se percibe el rasgo de una estrategia general que difiere de la implementada por los diarios anteriores. En lo que respecta al papel que ocupan los participantes, en vez de remarcar el supuesto fracaso del evento por las ausencias notorias, lo presenta como la crítica de un show en la sección de Espectáculos. La "frivolización" del evento, las características propias de una nota "de color" a pesar de su inclusión en el espacio dedicado a la política interior (una de cuyas manifestaciones es la presentación detallada del menú que se sirvió en el encuentro) van marcando los lineamientos de la estrategia implementada por el diario. Al mismo tiempo, no se produce un cambio de focalización hacia la figura de Bush (como lo practican Clarín y La Nación), sino que tanto Moon como Bush comparten "la cartelera" como protagonistas principales del show. Los recursos irónicos que caracterizan el estilo del periódico están sobrecargados y aparecen en varios pasajes del relato (uno de ellos es la referencia al personaje de Figuretti, otro, la alusión a "los estómagos apaciguados" y así se suceden numerosas prácticas de este estilo irónico). Más allá de estas diferencias superficiales, es posible advertir la aplicación de un mecanismo semejante al empleado por el cronista de Clarín en la apropiación de los discursos de Bush y de Moon, que le proporcionan las cláusulas atributivas y, en este caso, numerosos procesos mentales no transactivos, mediante los cuales puede introducir juicios de valor de los protagonistas, agentes y afectados de las accionales de las que se compone específicamente el evento. Estas cláusulas cumplen la función de demarcar la pertenencia ideológica de los participantes inscripta en una determinada relación de poder. El eje sobre el cual girarán los tipos de transformaciones realizadas será la relación de poder delineada con el parafraseo de los participantes. Teniendo en cuenta el modo con el cual se categoriza a los participantes, resulta relevante aclarar que la omisión del nombre del "monseñor llegado de Roma" (Dante Odoni según La Nación y Dante Balboni según Clarín) refleja no sólo la duda acerca del verdadero apellido del enviado del Vaticano que le queda al analista (tal vez se trate de una estrategia que intenta dar cuenta de la dudosa filiación del enviado de Roma, teniendo en cuenta la conflictiva relación que mantienen ambas Iglesias), sino que implica una presentación negativa del mismo por parte del diario. Mediante un pronombre indeterminado se hace referencia a un representante de jerarquía de la Iglesia Católica. La fórmula de tratamiento seleccionada del sistema deíctico implica una postura ideológica opuesta a los valores tradicionales que defendería un periódico como La Nación (se cuestiona la relación de poder establecida dentro de la jerarquía eclesiástica ).

En cuanto a las transformaciones registradas, puede apreciarse una metodología en el empleo de las mismas que no difiere básicamente de las ya analizadas en los casos de Clarín y La Nación. Las pasivizaciones ( "...ejemplificada en sus secreciones...", "...la fiesta organizada para lanzar en la Argentina...", "...El presidente Menem había sido invitado al evento...", etc) por un lado, atenúan de alguna manera el efecto irónico al que me he referido, ya que remiten al lenguaje "objetivo y neutro" al que tienden las crónicas periodísticas. Por otro lado, suprimen a los participantes de los procesos y dirigen la atención sobre el participante afectado, que al ser colocado en la posición de sujeto se "agentiviza" (especialmente se observa este procedimiento cuando el que se agentiviza es Menem). Las abundantes nominalizaciones contribuyen a conformar nuevas estructuras de lenguaje que fijan determinadas concepciones ideológicas particulares. En este aspecto, la utilización por parte del cronista de un lenguaje con términos propios de un sociolecto más popular que el empleado por los otros periódicos ("...el toco y me voy...", "habían anticipado el faltazo", "...Menem se perdió la receta...") no esta exenta de nominalizaciones que asimismo son ejemplos de la fijación de frases hechas. Las diferentes ideologías (teóricamente, aludo a la definición de Van Dijk, esto es, la representación que un grupo social se hace de sí mismo a partir de un número limitado de categorías fijas que pueden referirse a la identidad de los miembros, sus actividades, sus metas sociales, sus valores y sus recursos económicos) se apropian de estas frases para colocarlas al servicio de sus objetivos. Esta maniobra puede apreciarse con claridad en el empleo por parte del diario de determinado lenguaje con la intención de sentirse identificado con determinado grupo social, que necesariamente poseerá características ideológicas propias. En cuanto al uso de la negación, practicado en seis oportunidades, su implementación guía la atención hacia determinados elementos que se escogen para que se vean como negados, reorienta la percepción de las relaciones sintácticas del enunciado. En el siguiente caso, por ejemplo: "No había logrado convencer a Menem", se percibe como negado principalmente el verbo lograr más que el verbo convencer, afectándose la interpretación del proceso "no convencer". Otro tipo de transformación que utiliza la crónica es el empleo del modo impersonal para referirse a determinadas acciones ("...se aseguró el apoyo de la crítica...", "...no se notara tanto la ausencia...", "...salsa tártara que se iba a servir de entrada...") en las que la impersonalidad oculta una evaluación del cronista acerca de lo que está narrando.

La prensa en conjunto

En los tres casos, según se puede demostrar mediante el espacio otorgado al evento y a la cantidad de cláusulas empleadas por cada diario, se le ha concedido un distinto nivel de importancia al discurso del reverendo Moon. Cada diario elaboró una estrategia general distinta que obedecen a focalizaciones disímiles que efectuó cada uno. La peligrosidad del discurso de Moon, el carácter extremo de su mesianismo, provoca o su censura o un trato irónico por parte de las editoriales de los diarios, que se ven obligadas a involucrarse ante el crecimiento de la secta.

Luego de analizar la última crónica, más allá de la lexicalización empleada en la que se seleccionan términos o códigos de una ideología que representa a grupos distintos de la sociedad, el modelo de transactividad condiciona el ordenamiento lingüístico en la narración del acontecimiento. El sistema de clasificación de los procesos del mundo no difiere por lo tanto en los modelos empleados por Página 12, Clarín y La Nación. En todo caso, es La Nación la que incluye una proporción mayor de claúsulas no transactivas (en una maniobra estratégica que ya se ha explicado), modificando levemente la estructura del modelo. Página 12 escoge similares transformaciones y sistemas para expresar modalidades que los empleados por Clarín y La Nación con los cuales distorsiona los significados subyacentes, aquellos que expresan su ideología particular. Los mecanismos que implementan los periódicos en las crónicas para transformar los rasgos que puedan revelar su posición ideológica ante el discurso de Moon son formalmente equiparables: pasivizaciones, anclaje de nominalizaciones, transformaciones a negación, etc.

Las diferencias entre las estrategias de cada periódico se encontrarán en la selección léxica y el rol que se les asigna a los participantes. Con respecto a los roles, mientras que La Nación y Clarín remarcan la ausencia de Menem al evento o sobreponen la figura de Bush como protagonista del mismo, provocando el desvío en la focalización del agente principal del evento, el reverendo Moon; Página 12 los coloca, por lo menos en un plano de igualdad dentro de la crónica, y si se considera la totalidad de la cobertura, el diario centraliza su atención en los antecedentes y los posibles propósitos de la presencia de Moon en la región, refiriéndose a la presencia de Bush en un tono anecdótico. La ausencia de Menem es considerada en los dos primeros diarios como positiva. Esta categorización señala otro rasgo que va delineando su estrategia general: el no otorgamiento de relevancia al discurso del reverendo, la demarcación del fracaso político del evento y por lo tanto, restarle importancia a las actividades de la secta, haciendo una vaga alusión a los antecedentes delictivos de Moon. Página 12 construye, por su parte, una estrategia inversa: remarca detalladamente las actividades y las conexiones de la secta con sectores de ultraderecha, le concede espacio a su discurso extremo, en una maniobra tendiente a desnudar sus supuestos aspectos coercitivos y descabellados (los expone bajo un título que connota una categorización negativa: "Reverendo Discurso") mediante su simple reproducción. Precisamente, al analizarlo desde una perspectiva dialectal, el léxico que selecciona Página 12 procura representar términos más corrientes y vulgares, o en su defecto, un lenguaje que se aleja del aceptado como convención para la confección de una crónica periodística hacia un género que pretende ser menos acartonado, más literario de cierta manera ("...escotes más que generosos...", "...la infaltable peluca que saluda a cuanto famoso...", etc) que los que escogen Clarín y La Nación.

Segunda Parte

El discurso desde su exterioridad

Foucault hace referencia a los procedimientos que permiten el control de los discursos: uno de ellos, el que ejercen los periódicos en este caso, es el hacerlos accesibles solo a una parte del mundo mediante complejos sistemas de restricción. Al tratarse de una doctrina religiosa, que siempre tenderá a extender su difusión, la secta Moon tiene dos alternativas ante el "boicot" (el no otorgamiento de espacios) de la que es objeto en los medios: por un lado vincular los creyentes-consumidores a ciertos tipos de enunciación y como consecuencia prohibirles cualquier otro; y a su vez, en reciprocidad, servirse de ciertos tipos de enunciación para vincular a los individuos entre ellos, y diferenciarlos por ello mismo de los otros restantes. Así se efectúa una doble sumisión: la de los sujetos que hablan a los discursos, y la de los discursos al grupo, cuando menos virtual, de los creyentes-consumidores que hablan. Por otra parte, debe proceder a expandirse comercialmente para disputarle a los medios de prensa el espacio negado con la creación de sus propios órganos de difusión. La creación de sus propios medios de comunicación le posibilitará el acceso al público de un modo masivo.

De acuerdo a los principios reguladores que se deben tener en cuenta en el análisis de un discurso, dos de los que menciona Foucault permiten revelar la concepción discursiva de la secta. Analizando su doctrina es posible observar la práctica que se les impone a las cosas. En esta práctica los acontecimientos del discurso encuentran el principio de su regularidad y de su coherencia. El prinicipio de la exterioridad permitirá, a partir del mismo discurso, analizar las condiciones exteriores de su posibilidad (su competencia con otras doctrinas-discursos), que dan motivo a la serie de acontecimientos que fijan los límites del discurso. Por lo tanto, para efectuar un análisis apropiado, es necesario contemplar el nivel de legitimación que posee en la red discursiva, la estrategia de la secta fuera de su ámbito exclusivamente "eclesiástico", las causas que la compelen a promover actividades culturales y sociales aparentemente no relacionadas con la doctrina y principalmente, el fenómeno de su creciente poderío económico al punto de contituirse en un grupo importante de presión política en los EE.UU., su adscripción al partido republicano, etc.

La inserción del discurso de Moon en la opinión pública

Lo "público", en el ámbito de los medios de comunicación, generado con el propósito de coadyuvar cierta legitimación, funciona de acuerdo a determinadas estructuras que organizan la atención por temas, se empujan determinados temas en detrimento de otros por debajo del umbral de atención, se los sustrae de la opinión pública a algunos, se los impone a otros. De hecho, el suceso de la presencia del reverendo Moon en la Argentina y sus secuelas (aparte de la inauguración del semanario, no se brindó información acerca de la preparación y puesta a punto de una planta para fundar un diario a corto plazo, tampoco se mencionó la adquisición de dos amplios edificios en la zona de Puerto Madero y la compra de inmuebles en distintos barrios del Gran Buenos Aires para fundar iglesias) no ocupó en las páginas de los periódicos más espacio que el que se pudo rescatar como corpus para esta monografía. El día lunes ya no hubo mención alguna a las acciones de la secta a las que me he referido. Esta multiplicación de las actividades de la secta se debe a que sus líderes aprecian una crisis de legitimación (una represión evidente de los intereses generalizables) de los valores conformes al sistema y se sienten robustecidos para disputar y ganar espacios públicos por más que deban lidiar contra las estructuras tácitas que definen los temas relevantes.

En la medida en que las normas y estructuras que definen temas de interés público regulan intereses no generalizables, se basan en la coacción. Es posible definir a esta coacción como una "fuerza normativa" según el concepto acuñado por Habermas. Los discursos legitimados en la actualidad consisten en interpretaciones que evitan que su dominio sea tematizado o sometido a contrastes. El rendimiento específico de las ideologías a las que responden dichos discursos consiste en lograr que la restricción sistémica de las comunicaciones pase inadvertida. En este terreno "cercado" por los medios es donde debe desplegar su política de expansión y difusión la secta Moon (en la medida en que la supuesta "democratización de la información" que postulan los comunicólogos surgió con Internet y los adelantos informáticos, dependa y esté limitada por una "fuerza normativa" en la que los intereses generalizables continúen siendo los mismos, dicha "democratización" será una falacia). La búsqueda y la obtención de publicidad (el acceso a los medios más avanzados de comunicación), considerándola como principio organizativo del orden político, constituye el único medio del que disponen los discursos marginados por el sistema para propagar sus doctrinas y su ideología (se puede tomar la presencia del discurso zapatista en Internet como ejemplo paradigmático de esta situación). La secta procede a adaptar la tradicional publicidad representativa a las circunstancias coyunturales, reformulando las metodologías que solía utilizar en décadas anteriores. La conexión de la opinión pública acerca de la imágen del reverendo Moon con las estrategias de la publicidad moderna, articulada en este caso por los medios de prensa con la constante presentación negativa de su persona cada vez que decide brindarle espacio cuando participa activamente de algún asunto público (aquí el término "público" está utilizado en la acepción que lo relaciona con asuntos de Estado o de Gobierno) sólo podrá ser revertida si se logra resucitar la capacidad crítica de la "supervisión del público" con el montaje de una campaña en sentido contrario. Debiera ser la publicidad misma la que garantiza la posibilidad de invertir "la coincidencia de todos los juicios (exluidos los no propietarios del público compuesto por personas privadas políticamente raciocinantes) a pesar de las diferencias existentes entre los sujetos", el consenso preestablecido no sólo por los mismos medios de comunicación con su industria publicitaria sino también por la Iglesia Católica, institución que posee un peso específico en la formación de "opinión pública" en Argentina actualmente (basta con mencionar que aún posee voto de censura como se demostró con el caso de la película "La última tentación de Cristo"). La influencia de la secta se percibe más palmariamente a la hora de analizar el potencial de su crecimiento económico, terreno en el cual en Argentina y Latinoamerica se produjeron durante la última década reformas "neoliberales", que promueven la intervención y la presencia de grandes empresas transnacionales. Con ellas ha arribado la secta bajo la forma de un grupo económico bienvenido, que puede prescindir de discursos que expresen su orientación ideológica mientras invierta capitales que sustenten las políticas económicas implementadas en el hemisferio, acorde con la ficción de una justicia inmanente al libre tráfico mercantil que hizo plausible la equiparación del interesado propietario privado y el individuo autónomo. La descalificación de la opinión pública como máscara del interés de clase burgués no impide que las nuevas relaciones de poder cuajen en "formas contractuales" que no neutralizan la superioridad de una clase con respecto a la otra (la que seguiría ejerciendo la burguesía sobre los asalariados desde una perspectiva marxista). Al ser indemostrable la racionalidad de un interés general, esta insolubilidad mantendrá irreductibles los sistemas de creencias sobre los que está basada la publicidad por medio de los mecanismos subliminales que ella implementa: su extención como esfera que socava el ámbito privado (las mentes de los individuos) al tiempo que pierde su originaria función política, el control de los hechos públicos. Esta desfiguración de los tradicionales perfiles de la publicidad conviene y se adecua (junto a la coyuntura económica) a los objetivos de una secta del tipo de la que encabeza Moon, prototípica de las que emplean técnicas de "lavado de cerebro", muchas de las cuales también son implementadas por las técnicas publicitarias modernas. En Estados Unidos, la secta ha contratado a importantes "manipuladores de la profundidad", persuasores de las más importantes agencias publicitarias, para que apliquen sus técnicas que llegan al inconsciente (test de Szondi, el galvanómetro-detector de mentiras, "el parpadeo", etc) en procura de ganar adeptos . Una de las tareas principales del agente de publicidad en el conflicto entre el placer y la culpa (para productos como el cigarrillo, el whisky, las golosinas, los estimulantes eróticos, etc), tarea que en sentido inverso le competería a la doctrina de la secta, no es tanto vender el producto como otorgar permiso moral para divertirse sin sentirse culpable. Aquellos profesionales exploradores del subconsciente sabrán establecer entonces un sistema de persuasión que se ajuste a los principios con respecto a la consumición de tal o cual producto que establezcan los líderes que los han contratado.

En el análisis de un discurso como el de Moon, si se tiene en cuenta el contexto descripto basado en el principio de exterioridad al que se refiere Foucault, buscará el analista en un principio, la tentativa del hablante de apoderarse del oyente, el rastreo de los verbos performativos con los que se propone imponer un comportamiento determinado al auditorio. Algunos de las condiciones de la producción del discurso pronunciado por Moon que pueden llegar a quitarle validez a las hipótesis que surjan del análisis efectuado según el modelo de Hodge y Kress resultan bastante evidentes (como el hecho del recorte y la reorganización del discurso que realiza el medio que lo reproduce) pero por desgracia, a este tipo de incidencias no se las puede abordar desde un nivel teórico suficiente que sobrepase el estadio de las intuiciones.

De acuerdo a las condiciones de exterioridad, cada destinatario del discurso está colocado en la posición de sujeto ideológico, de modo tal que cada uno es llevado, sin darse cuenta de ello y teniendo la impresión de ejercer su libre voluntad, a ocupar su rol discursivo ligado a su status de futuro miembro de la secta. Esta anticipación por parte del productor del discurso de las representaciones de los receptores, su argumentación organizada en función de su hipótesis, constituirá la base sobre la cual desarrollará su estrategia que tenderá a asignarles un sistema de valores (entendidos como objetos o seres ideales que se usan para incitar a la acción) y creencias convenientes a su rol. Las "etapas individuales" de las que está constituido el discurso están reguladas por la estrategia del hablante que procura producir un efecto determinado de sumisión al sistema de creencias que plantea. La capacidad para interiorizar esos sistemas y llegar a dominarlos definirán la competencia general o ideológica del receptor. Si él es capaz de establecer las condiciones de compatibilidad entre los presupuestos y lo explícito del discurso entonces habrá cumplido con su rol, además de haberle asignado coherencia, rechace o no aquél sistema que se le pretende imponer.

Balance teórico

Con el análisis efectuado espero haber mostrado el alcance para hallar regularidades que posee el modelo de la Lingüística Crítica. Los esquemas particulares a los que arribé permiten desentrañar los significados que puedan determinar distintas concepciones del mundo manifestadas en las producciones discursivas tratadas.

A su vez, también expuse las dificultades que afronta un modelo de este tipo cuando debe considerar factores externos que inciden en la coherencia y la significación social de los discursos. La posibilidad de controlar el pensamiento a través de la lengua, el carácter maleable de ella, es posible encontrarlo expuesto en distintos niveles en cada discurso. En el contenido lingüístico del discurso del reverendo Moon, que posee características que lo asemejan a la Nueva Lengua que proponía Orwell en "1984", la maleabilidad está manifestada en un sistema no transactivo en el cual los términos empleados categorizan el mundo instaurando una única verdad (significado) posible cuya validez depende del poder explícito que se atribuye el ideólogo. El control se ejerce de un modo directo exteriorizando sus propuestas ideológicas sin ambages, proponiendo una única interpretación posible a las "verdades" que va revelando.

El propósito de aquella lengua inventada por Orwell no consistía solamente en proveer un medio de expresión para la imagen del mundo y los hábitos mentales sino para lograr que todos los otros modos de pensamiento sean imposibles (mientras el pensamiento sea dependiente de las palabras, sólo cabría un pensamiento, los demás serían impensables). Su vocabulario está construido de manera tal que otorga la exacta y sutil expresión para cada significado que un miembro de la comunidad desee expresar mientras excluye los significados vecinos y la posibilidad de arribar a ellos por métodos indirectos. En parte con la invención de nuevas palabras, pero principalmente con la eliminación de palabras indeseables, o cambiando éstas cuando su significado resulta heterodoxo o refiere a un significado secundario, se consigue cercenar la elección de vocablos al mínimo para disminuir el alcance del pensamiento. En las palabras de Moon se aprecian varios de los mecanismos necesarios a los que hacía referencia Orwell para la construcción de la Nueva Lengua. La tendencia a extinguir las ambigüedades intrínsecas, la alusión a la imposibilidad de continuar un pensamiento más allá de la simple percepción de que el mismo resulta herético ("...lo que ellos llaman culto herético está del lado de la verdad..."), la instauración de un marco único que determina la pertenencia de los órganos sexuales a una única persona encarnada en Dios o Moon (recuérdese que en la Nueva Lengua todas las aberraciones sexuales eran reemplazadas por una sola palabra, reducidas a la que otrora se refería al goce de la mujer). El tinte ideológico de su discurso se hallará también en su estructura (la combinación de oraciones negativas e interrogativas que había remarcado) como lo propone Orwell, su lenguaje debe tender a alejar al individuo de algún proceso de concientización de la construcción del mismo (así se sacrifican la gramática y la semántica a la eufonía, al ritmo que va marcando la estructura modal). Mediante estos dispositivos, el receptor del discurso elaborará automáticamente sus opiniones éticas y políticas (otro rasgo de ambas lenguas es la extinción de determinados conceptos, por ejemplo, el de "igualdad política"), con lo cual estará logrado el objetivo del discurso extremo, aquél que procura anular el pensamiento del destinatario. La tendencia hacia la rigidez de los significados (todos los diarios comparten una serie de nominalizaciones convencionalizadas con respecto a las actividades de la secta) es compartida por el discurso transactivo de las crónicas periodísticas referidas a la presencia de Moon en Argentina. La estipulación y fijación de una estructura propia, de un esquema particular, constituye un rasgo que bien pudieron haber prescripto las reglas constitutivas de la Nueva Lengua y que ambos tipos de discursos llevan a cabo por igual. La estrategia de las crónicas difiere con respecto a la del discurso del reverendo en el ocultamiento, a través de diferentes operaciones de transformación lingüística, de los significados que manifiesten explícitamente la posición ideológica del productor del discurso. La diferencia entre ambos discursos radica en que la crónica produce un discurso cargado de efectos que mitigan la ideología involucrada, que obligarán al analista a rastrearla descorriendo los "velos" de complejas transformaciones que la encubren mientras que el reverendo Moon la manifiesta directamente en la superficie de su discurso.

Los periódicos tienden redes que promueven su discurso como uno de los dominantes en la sociedad. Al enfrentarse a un discurso totalitario como el de Moon, según la ideología que profese cada periódico, adoptaron diferentes criterios para enfrentarlo, para descalificarlo como pretendiente a revocar su hegemonía. De todos modos, ambos discursos son herederos de la Nueva Lengua, ambos adscriben a los principios fundamentales en la que estaba basada la lengua utópica de Orwell. Toda imagen del mundo es reflejada en un pensamiento, y por lo tanto, en una ideología determinada . Dos formas de concebir el mundo confrontaron a través del lenguaje. Una, la de las crónicas, procurando objetivar la realidad que presenta, ocultando su carácter ideológico, que se encuentra implícito en la estructura profunda de sus formas lingüísticas; la otra, presenta su ideología explícita en las formas lingüísticas, y la fundamenta en el poder mesiánico del idéologo.

El modelo propuesto por la Lingüística Crítica que desarrollé en la primera parte corre el riesgo de circunscribir la discursividad a un análisis meramente logicista que exluye fundamentales componentes específicos del discurso (el contexto de sus acontecimientos, su serie y su regularidad, las condiciones de posibilidad sujetas a las significaciones propuestas). Los resultados de los análisis efectuados debieron ser contrastados con las condiciones de producción para verificar si las diferentes expresiones de una determinada posición ideológica que se dilucidó luego de depurar sus formas lingüísticas eran compatibles con el análisis efectuado desde la "exterioridad" del discurso. Espero haber reflejado el análisis del discurso religioso de Moon desde ambas perspectivas, y a su vez, el tratamiento que recibe el mismo en el ámbito público de los medios de comunicación.

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