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La
ciudad y el espacio urbano en la globalización: retos para el presente siglo[1] Dr. Roque
Juan Carrasco Aquino[2] Dra. ©
Hena Andrés Calderón[3] Introducción El proceso de expansión de las grandes áreas urbanas del fin
de siglo, nos dejó una red gigantesca de redes de conurbaciones dispersas,
segregadas, difusas, integradas y desintegradas al proceso urbano. En efecto,
está presentando una nueva trama que la está identificando en un espacio en el
cual los emplazamientos, los objetos y las relaciones sociales de producción la
asemejan de cierta manera a las tendencias de la globalización; un territorio
que arraiga procesos contradictorios de la conformación del mismo. Al tiempo
que produce inclusión, derrama exclusión para dar cabida a las nuevas necesidades
del mercado. Este siglo que se inicia, conduce hacia la incertidumbre y a la
desintegración de territorios-región. En este ensayo trataremos de caracterizar
esta triada que nos involucra de cierta manera, hacia la precisión del espacio,
tiempo del contexto actual y, a persuadirnos sobre los elementos actuantes que
pertenecen a un mismo todo: las formas de construir ciudad, la constitución de
un tejido sólido en su apariencia, sin embargo, hoy se desvanece en su interior
para convertir las periferias en una extensión más de su territorio. Comprender la
ciudad de este milenio que inicia, es dar un sesgo a las formas propias de su
caracterización. La ciudad históricamente ha jugado el papel de centro hegemónico,
de concentración de los poderes económicos, políticos, sociales, religiosos,
militares y de mercado, actualmente pasa a consolidar las fuerzas de este
último: el mercado. Lugar de compra venta, espacio de intercambio, territorio
donde se objetivisa la producción, consumo, distribución e intercambio de
bienes y servicios, y mercancías. Decimos
cuantitativa y cualitativamente estos procesos porque se insertan en la
dinámica de la conformación tanto de y para la ciudad como de los usos del
suelo urbano y de su periferia convierten el espacio y el territorio escenario
de subasta para los diferentes capitales que se disputan las zonas más
rentables. Ejemplos como en la ciudad de México: el megaproyecto Alameda 2000,
las nuevas formas de construir ciudad en Santa Fe, en los corredores de las
avenidas de Insurgentes Sur, Avenida Reforma; las estrategias de absorber periferias
más allá de los límites del Distrito Federal (D.F.): Estado de México, Estado
de Hidalgo y la expansión incontrolable hacia los Estados de Puebla, Querétaro
y Tlaxcala, entre otros. La región y como
comúnmente se la ha identificado a la Zona Metropolitana del Valle de México
(ZMVM), tiene ya en estos últimos tiempos un concepto diferente a su antigua
forma de concebirla para vivir, intercambiar momentos de subjetividad: cultura,
arte, comunicación, esparcimiento, ocio y transferencia de recursos, así como
de procesos económicos y fuerza de trabajo, al fin de cuentas ésta, es parte
constitutiva de la mercancía para la reproducción de sí misma y del capital. Ciudad como concentración y centralización de la producción El proceso que hoy
identificamos como la ciudad, es un hecho identificable con su conformación
histórica. De una forma de reunión para la polis,
cambia históricamente a una diversidad de actividades, de conceptos, de formas,
de objetos sobre el territorio, y de una red de redes de distribución, al
tiempo se consolida para la producción y consumo en una ciudad dinámica de
intercambios. Retomando una idea de David Harvey en el sentido del proceso de
urbanización, plantea que, los nuevos fenómenos urbanos representan “no solamente la suburbanización infinita,
las llamadas ‘edge cities’ y las megalópolis difusas, sino también convertir
cada pueblo y cada rincón rural del mundo capitalista avanzado en parte de una
compleja telaraña de urbanización que desafía toda categorización entre urbana
y rural[4]”. Una
primera aproximación del entorno urbano y su espacialidad o territorio de la
ciudad. Si partimos de la
idea central sobre los nuevos hechos y contenidos de la ciudad, nos llevará sin
lugar a dudas a comprender de cierta manera sus tendencias y contradicciones.
Tal es el caso por ejemplo, sobre “la
idea clave es que, tras un largo periodo de concentración de la población en
municipios centrales y de desconcentración hacia sus áreas metropolitanas, se
estaría asistiendo a un crecimiento (relativo) de los núcleos menores en una
corona periférica a las áreas metropolitanas, y aún, a un crecimiento del
entorno regional por desconcentración de estos núcleos menores. El proceso de
urbanización se difundiría así de forma creciente por el territorio. Estos
procesos se explican, en gran medida, por la creciente penetración de la nueva
economía informacional y por los impactos que producen, y producirán más, la
tecnología del transporte y la tecnología de la información”[5].
Qué papel juega la constitución de la ciudad. Hoy es una estructura de múltiples
expresiones que van conformando los espacios y los intersticios[6]
de la propia ciudad. Pese a que las políticas de contención para detener los
avances hacia la frontera agrícola y de la mancha urbana hacia las periferias y
los entornos de lo “vacío” y “lleno” del territorio, la ciudad rebasa los
límites “imaginarios” jurídicos-políticos y se concretiza en los usos del suelo
para darles nuevas características de apropiación. Antes, un uso, habitacional
(como ciudad dormitorio, Cd. Satélite, Lomas de Cocoyoc, Santa Fe, etc.; hoy
nuevos usos para el mercado especulativo: residencia de alto ingreso, espacios
de grandes extensiones para súper e hipermercados, el concepto de ocio y
esparcimiento, la conquista de territorio sobre grandes ejes viarios, avenidas
y accesos a la infraestructura urbana. En suma, apropiarse de las condiciones
generales para la producción, entendiendo a éstas como: la infraestructura
productiva, carreteras, vías de comunicación, líneas férreas, naves
industriales, red drenaje, red de agua potable, red de energía eléctrica,
recolección de basura; en el ámbito de los servicios públicos: salud,
educación, vivienda, universidades, guarderías, alimentación, cines, teatros, y
todas las facilidades que el Estado brinda a la inversión y a los dueños del
dinero. Sobre este proceso
de apropiación de las condiciones generales para la producción, se interrelacionan
algunos elementos que de no precisarlos, se nos escaparían y no comprenderíamos
la magnitud, la nueva tendencia que va adquiriendo la ciudad de este siglo que
se inicia con tropiezos y desaciertos:
Mapa Nº 1.
Crecimiento histórico.
Fuente: Instituto Nacional de
Geografía e Informática. El mapa anterior
nos ilustra esa tendencia perversa del crecimiento sin control. La ciudad no se
construye de una sola vez sino todo al contrario, se hace por épocas históricas
precisas, con altibajos y por luchas de sus protagonistas. “Pero para hacer urbanismo es fundamental
concebir a la ciudad como la construcción de un espacio publico...”, de un
proyecto que genere perspectivas para los millones de ciudadanos, donde existen
tensiones, espacios virtuales, centralidades, puntos de convergencias,
jerarquías funcionales, etc. El reto de
la composición urbana, pero no como una tarea meramente estética sino mas bien
como la construcción de lugares con diversas connotaciones según sea la
diversidad cultural y las estructuras de poder que las gobiernen en cada
periodo histórico[9]. Según datos
estadísticos se concentra una
población de la zona metropolitana de la ciudad de México que se estima en 19.4
millones de habitantes, dividida en 8.7 millones para el Distrito Federal y
10.7 millones para el área conurbada, el especialista en economía urbana,
Guillermo Flores, ha planteado que en tanto es preocupante que el gobierno de
la capital del país tendrá que formular planes y programas viables tendentes a
encontrar soluciones a estos asuntos[10].
Un reto para los gobernantes de ahora en adelante. El espacio urbano para la ciudad o del capital Intentaremos
conceptualizar lo que podría ser el espacio. De un territorio mensurable en el
tiempo, definido y redefinido por las diferentes formaciones sociales para sus
múltiples actividades, lugar de relaciones económicas, políticas, sociales,
ideológicas, así como expresión tangible de su apropiación privada o social;
asentamiento donde la población demarca sus límites para identificar su
frontera; donde lo jurídico-político se difumina para convertir los uso del
suelo en un producto que tiende hacia la mercancía con valor de uso y de
cambio. En definitiva, es tanto un territorio con distintas clases sociales que
se disputan de sus usos como una expresión de asentamientos para la
reproducción de la sociedad en instancias históricas de las relaciones sociales
de producción, e imprimen sus formas de producción, consumo y distribución de
los intersticios de la ciudad. Ésta manifestación última es la concreción de la
vida de los habitantes que la construyen, la moldean, la expanden, la delimitan
o la transforman, dependiendo de los intereses y las necesidades de quienes
recurren a este espacio como lugar de reproducción o para convertirla aún en
mercancía. Es en un momento centro de relaciones múltiples, pero acotado a los
límites de sus objetos y sujetos actuantes. Integra y excluye; resurge la
desigualdad para muchos y reconfigura un sector que se aprovecha de la
heterogeneidad. Se rompen esquemas para adoptar nuevos símbolos que difieren de
lo rural a lo urbano; contrariamente el espacio se adapta y redefine conforme
se valorice sus delimitaciones arbitrarias hechas a imagen y semejanza de lo
establecidos o de los que se asientan para consumirla, incluso, adquiere un
valor administrado y ejecutado por el poder político del estado. Es al mismo
tiempo, espacio-tiempo de edificación y tiempo para transformar espacios
físicos, intersticios, lugar de dimensiones tangibles, mensurables y dúctiles a
las leyes del mercado, de las fuerzas internas y externas que se lo apropian. En efecto, existen
tres instancias que surgen al interior de cada proceso de transformación del
espacio, o para decirlo en términos de su apropiación:
a)
Una instancia para el acceso a la tierra de forma diversa b)
Apropiación de forma ilegal c)
Con respecto a una relación de compra-venta d)
Por posibilidad hereditaria, de la familia, o de
circunstancias que ofrece la ciudad e)
Por último podría presentarse un régimen de “facilidades”
del propio Estado clientelismo político, liderado por organizaciones populares
y/o sindicatos que mediatizan todo movimiento contestatario o reivindicativo.
Sin embargo,
existe una nueva forma de analizar el espacio, según Lipietz y Leborgne[11],
basado en las tecnologías. En esta nueva forma, existen posibilidades de la
organización industrial como parte de los flujos de información, además de la
flexibilización de la fuerza de trabajo, de equipamientos, a la estandarización
que permite la fabricación automatizada de alta precisión. Nosotros le
agregaríamos hacia un proceso de homogeneización de la fuerza de trabajo, es
decir, las exigencias de la nueva estructura productiva hacia un perfil de mano
de obra, incluso de ser barata, transferible hacia cualquier modulo de trabajo,
incrementando los riesgos del proceso productivo, pero con el mismo salario. Se
alarga la jornada de trabajo, mayor sobreexplotación del capital, para dar
resultado una clase obrera desvalorizada y al final se desplace hacia las
periferias para readaptarse a las necesidades del mercado inmobiliario. Ya no
es aquella fuerza de trabajo que venía de otra parte del territorio nacional,
sino es ahora la nueva producción de un sector que comienza hacia la diáspora
de un espacio más restringido para su reproducción en instancias completamente
inciertas en la nueva estrategia de la producción capitalista: de la propia
ciudad, de su área conurbada, de los municipios y/o estados del interior del
país. El espacio, en
este contexto, tiene una connotación que le distingue de las formas de
apropiación del territorio por parte del capital en un primer momento. Sin
embargo, son tantas las determinaciones que intervienen en la constitución del
espacio-suelo para la urbanización, ante ello sólo nos referiremos a dos de sus
expresiones: en primer lugar, con base en la concentración y centralización de
la producción, necesariamente recurre de un mercado para realizar el ciclo de
las mercancías; en tanto, el suelo soporte en esta condición juega un papel
importante para la ubicación de la fuerza de trabajo y las infraestructuras
productivas; en términos marxistas sería en función del capital variable y
constante respectivamente. De ahí que la fuerza de trabajo, la que tiene que
localizarse, en teoría, hacia una ubicación próxima al centro de trabajo, no
obstante, en la mayoría de las veces sucede lo contrario. En segundo lugar, la
ciudad ya convertida en el espacio del capital, surge otro elemento a
considerar, necesaria para convertir el proceso en una totalidad de la lógica
de la transformación espacial la llamada “economía de aglomeración o de escala”
para aprovechar de las infraestructuras urbanas, del mercado, de las transferencias
de recursos, de las proximidades tanto de la producción, consumo y distribución
como para mantener la demanda de la fuerza de trabajo en cualquier momento,
incluso, en la concentración de un ejercito industrial de reserva para
cualquier contingencia laboral. El espacio, el capital y la ciudad una triada
de un proceso que reconfigura lo “vació”, lo construido, el entorno-periferia. En este proceso de
apropiación, transformación, modificación y revalorización económica del
espacio-suelo de lo urbano y para la urbanización, coexisten relaciones
sociales anteriores a las vigentes, no obstante, en esta era de globalización,
donde emergen nuevos escenarios, surgen nuevas formas de conceptualizar las
relaciones internas y externas del espacio, las interrelaciones e
intrarrelaciones multiespaciales que se confunden con las regionales. De ahí
que hemos identificado algunas características que han surgido cuando menos desde
unas dos décadas:
Mapa N 2.
Regiones del territorio mexicano
Fuente: página Web de Semarnat.
La globalización difumina la expansión de la ciudad y su espacio Considerando que
la ciudad presenta la esencia y la objetivación de la reproducción de las diferentes
clases sociales, así como la centralización de la producción y por supuesto de
la consolidación del capital, bajo el proceso de globalización la tendencia,
ahora es la de subsumir aquellas formas de producción antiguas por nuevas
estrategias de explotación de la fuerza de trabajo, de recursos, buscando la
readecuación del suelo soporte trastocando el espacio-suelo urbano con la
finalidad de detener la tendencia de la caída de la tasa de ganancia del
capital. En esencia es la dinámica de la globalización económica y la desintegración
de regiones para conformar nuevos mercados basados en las leyes del mercado
especulativo. Si entendemos a la
globalización como formas distintas de penetración del gran capital hacia
nuestros países, es de cierta manera comprender la dinámica que va adquiriendo,
cuando menos, en las últimas dos décadas los estragos que ha ocasionado y sigue
provocando por la extinción paulatina del estado-nación y de la insistencia de
la política neoliberal aplicado en los países dependientes o subdesarrollados:
Asia, África y América Latina. Esta tendencia
marca la nueva modalidad para saquear países, territorios y por supuesto a las
ciudades por medio de sus espacios confinados en ocasiones para actividades
distintas a la de la producción. Retomado algunas ideas en torno al “... neoliberalismo encuentra su razón de ser y su culminación en la
internacionalización de las economías. Para ello reclama el librecambio de mercancías
y servicios y la libre movilidad de capitales”[12].
Aquí podemos empezar a comprender los primeros significados de la apropiación,
privatización y especulación del espacio o del suelo urbanizado y la periferia
de la ciudad. Así se comprende que la intención del capital es ser libre en
cualquier momento de su reproducción, a la sazón, será el lugar donde debe
materializarse, reproduce la propiedad privada y su defensa acorde con sus
tendencias; es decir, también debe conformar esa misma lógica de privatización
para continuar con la especulación del espacio-suelo libre de trabas y de
subjetivismo ideológico; como lo hacen aquellos que encubren sus planteamientos
ideológicos más próximos a la defensa del status
quo defendiendo la imagen urbana, la ciudad de la armonía, la ciudad de la
esperanza, la ciudad de la comunicación, etc. Coincidiendo un tanto con algunos
planteamientos de Isaac Enríquez, sobre la globalización y la política pública,
a su vez, a retomado de Robert Cox y de Ana García de Fuentes que: “... la globalización estimula la
macrorregionalización, la que a su vez, estimula la microrregionalización”[13]. Este proceso continúa después de
comprender que los efectos perversos de la globalización son parte de una
totalidad, al tiempo contradicen los espacios internos de la ciudad, de las
regiones y de los territorios del estado-nación, negando el origen, las formas
y la trama urbana, del suelo urbanizado, así como de la periferia. En lo
sucesivo, se produce inclusiones y exclusiones en las diferentes instancias de
las relaciones sociales de producción, sobre todo, “a partir de que el capital transnacional ingresa a un nivel de lucha
intermonopolista que redefine la configuración regional a escala mundial y en
el interior de cada país, por lo que, las economías nacionales adquieren nuevos
niveles de integración dentro de un sistema económico global y sus estructuras
regionales se insertan en esta escala transnacional[14].
Un elemento que podemos mencionar
en las especificidades de la ciudad es sobre las formas que va adquiriendo el
espacio: un proceso de inserción, pero por otra parte de expulsión. Partiendo
de que estos procesos de
macrorregionalización y microrregionalización ponen a la ciudad como el eje
conector y articulador entre lo local y lo global, al tiempo que es el espacio
socioeconómico y político para la transferencia de excedentes de la periferia
al centro del sistema mundial, pues mientras en el centro muchas ciudades toman
la forma de tecnópolis desarrolladoras de las tecnología de la información, en
la periferia, la ciudad es un enclave funcional a la tributación y sostenimiento
de las primeras vía las remesas y transferencias realizadas mediante la
"manufactura flexible"[15].
Con el proceso de globalización, se viene
generando contradicciones en la ciudad y son hechos que de cierta manera
preocupan a los que desearíamos un ciudad para todos, sin exclusión; para
ejemplificar esta idea, hemos retomando el planteamiento de José Luis Bizelli,
él entiende que, la ciudad es considerada como un espacio en el cual ciertos
actores buscan sus identidades, aparecen de forma concreta las contradicciones
de un sistema económico basado en la exclusión creciente de parcelas de la
población, incluso, esta exclusión pone en discusión los Estados Nacionales que
vienen perdiendo su capacidad de gestión frente al proceso mas general de
globalización de los mercados capitalistas y las consecuencias de esta lógica
para la construcción de nuevas identidades colectivas en el espacio urbano[16]. Aquí podemos constatar que existen algunas
expresiones del espacio en el marco de la globalización. Sobre todo, sus formas
más dinámicas y las que por influencias externas se insertan en el territorio y
por supuesto logran incidir en todo el país: 1)
En
las ciudades, ha resurgido un movimiento libre de capital, esto no significa,
algo nuevo en la historia, así como tampoco lo es la existencia de las empresas
transnacionales. Hecho que data desde finales del siglo XIX, no obstante
existía libre movimiento de capitales y el mercado internacional estaba
prácticamente dominado por la actividad de varias empresas internacionales de
Inglaterra[17]. En tanto,
actualmente las influencias del mercado globalizado ha desestructurado el
territorio en general y en las ciudades en particular. 2)
Las
actuales transformaciones de regiones económicas del territorio, suponemos que
están dadas por “... el creciente proceso
de liberalización de las economías en el cual están muy involucrados tres
actores internacionales de este proceso, a saber, la Organización Mundial del Comercio
(OMC), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM)”. Por
supuesto con estas fuerzas externas, indudablemente, inciden de manera desfavorable
para las regiones y de los espacios en transformación de las ciudades. Los espacios
se ven influidos por diversas fuerzas económicas que le dan forma y contenido.
Tal es el proceso que sufren –los espacios- en el ámbito económico. Lo nuevo está dado por el gran tamaño de los
movimientos del comercio y las finanzas y el restrictivo tamaño de las
migraciones, la sofisticada tecnología de los movimientos de capital y de las
comunicaciones, y la concentración de poder económico, si no político, de las
grandes corporaciones. Finalmente, por la presión competitiva internacional
para aumentar la productividad y reducir los costos[18]. 3)
Por
último, creemos sobre la existencia de un desarrollo acentuado de tecnologías
de tipo de capital-intensivo, coincidiendo con Alexandre Figueira: “las nuevas tecnologías desarrolladas a
partir de entonces presentaban la característica de ahorrar mano de obra y en muchos
casos apuntaban a su sustitución. Sin embargo, el crecimiento económico
acentuado permitió mantener elevados niveles de empleo y hasta capas de la
población distantes...”[19].
Una experiencia brasileña, pero, que tiene cierto parecido con los fenómenos
surgidos en nuestras realidades. El crecimiento económico, sin duda han tenido
algunas regiones, son los que elevan los niveles de empleo, vaciando regiones o
ciudades y como resultado la migración hacia las áreas metropolitanas en lo
fundamental. El espacio, en este sentido, es parte del proceso de concentración
de recursos, población, servicios, etc. Por otro lado, la desintegración de
otros para consolidar de cierta manera al primero. Bibliografía
- Bizelli, José Luis
(1997): “Urbanización y ciudadanía”,
de la Universidad del Estado Paulista (UNESP). Araraquara-SP- Brasil. Texto presentado en la
reunión de la Latín American Studies Association, Continental Plaza Hotel,
Guadalajara, México, 17-19 de Abril. - Cárdenas, Luz Alicia
(2000): “Urbanismo versus urbanización:
distintas modalidades de hacer ciudad”. En página Web: www.revistaurbanismo.uchile.cl.
Revista Urbanismo. Investigación de académicos. -
Cox, Robert: "Global Perestroika",
en John Saxe-Fernández (1999): "Mexamérica:
la dialéctica entre la macro y microrregionalización", en John
Saxe-Fernández y James Petras, "Globalización, imperialismo y clase
social", Argentina, Editorial Lumen-Humanitas, Primera Edición, 342 pp. -
Cristina Oehmichen (2001): “Espacios
urbanos y segregación étnica en la ciudad de México”; UNAM. - En “Grandes tendencias del mundo productivo”. Revista del OIT: No.
143, mayo-agosto de 1998. - Enríquez, Pérez Isaac
(2001): “Los proceso de globalización y
la política pública como instrumento reestructurador del espacio urbano en
México”. Las ciudades mexicanas y sus respuestas frente a la ‘era de la
información’. En página Web: www.rcci.net/globlizacion/index.htm
- Flores, Guillermo (2000):
“Detener la mancha urbana, reto del
gobierno capitalino”. En boletín UNAM-2000/249. Ciudad Universitaria. - García, de Fuentes Ana y
Josefina Morales (1992): "Desarrollo
regional frente a la modernización" en Ángel Bassols Batalla, Javier
Delgadillo Macías y Felipe Torres Torres (Compiladores), "El desarrollo regional en México: teoría y
práctica", México, Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM,
Primera Edición, p. 117. - Lipietz, Alain y Leborgne
D (1993): “El posfordismo y su espacio”.
En Revista investigación económica 205, julio septiembre pp. 173-204. material
fotocopiado. - Núñez, Héctor E (2001): “Crecimiento sin control o control del crecimiento. Reflexiones sobre el
Área Metropolitana de la Ciudad de México”. Ediciones Internet “Gestión y estrategia”. Página Web: http://www.sedesol.gob.mx/desuryvi/desurb/cometah/Objpart.htm - Página Web de: www.geocities.com/la_cou : “la globalización”. - Página Web: www.uvg.edu.gt/noticias/desa-dem/gabriel.html
: “Globalización: mitos y realidades”. - Roca, Cladera Joseph
(2001): ¿“La delimitación de la ciudad:
¿una cuestión imposible”? en página Web: www.upc.es
. - Vilagrasa I. Joan (2000): “Ciudades medias y ciudades intermedias; posicionamiento en la red urbana
y procesos urbanos reciente”. Universidad de Lleida. En página Web: www.cccb.org . [1] Estudio preliminar (subtemas) que forma parte del proyecto de investigación: “Ciudad Sustentable y Desarrollo Metropolitano en el Área Conurbada de la Ciudad de México”; en el marco del convenio CONACYT-IPN: I39346-U. [2] Docente e investigador de la Sección de Estudios de Posgrado e Investigación de la ESIA-IPN-UZ. [3] Candidata a doctora por la Universidad de Barcelona y ayudante de investigador. [4] Cita tomada de Roca, Cladera Joseph
en: ¿“La delimitación de la ciudad: ¿una
cuestión imposible”? a su vez retomada de D. Harvey (1996) en: “Cities or urbanization? En City.
Analisis of Urban Trenes Cultura, Theory, Policy Action, n. 1-2. En 1er
congreso internacional (foro virtual) sobre “Ecología y ciudad”. Organizado por la Universidad Politécnica de
Cataluña; febrero-marzo del 2002. Aunque la tesis del autor Roca Cladera, no la
compartimos en su totalidad, debido a que sólo ha tocado lo fenomenológico de
las contradicciones de la ciudad; en tanto, referirse al concepto de forma
especulativa y sin precisión es volver al punto de partida, en lugar de
aclararnos sus tendencias y expresiones reales; nos confunde y nos lleva hacia
la simpleza de la esencia de las especificidades de la ciudad y su entorno. Se
olvida que las cualidades y la caracterización de la ciudad está prácticamente
inmersa en las relaciones sociales de producción dominantes. En consecuencia,
no sólo es la apariencia, ni la moda la que la define, sino todo lo contrario,
son los diferentes agentes económicos, los diferentes frentes del capital y las
políticas neoliberales las que determinan qué tipo de ciudad se construye hoy
día y bajo qué condiciones. En tanto los adjetivos y pronombres que le asignan
a la ciudad, quienes la defienden para sus fines, son simplemente esos: fines e
intereses. [5] Según el autor Vilagrasa I. Joan: “Ciudades medias y ciudades intermedias; posicionamiento en la red urbana y procesos urbanos reciente”. Universidad de Lleida. En página Web: www.cccb.org [6] Los intersticios de la ciudad pueden ser, por ejemplo, retomando la propuesta de Cristina Oehmichen, en “Epacios urbanos y segregación étnica en la ciudad de México”; UNAM, 2001: la apropiación de parte de un sector de la población migrante de los terrenos localizados entre las zonas residenciales y oficinas; además, agregaríamos, son usos de suelo destinados primero, como “engorde” para futuras especulaciones; segundo, terrenos poco “aptos” para ser urbanizados (tiraderos de cascajo, basureros, barrancos y en pleito por carecer de régimen de propiedad) y tercero, áreas que comparten tres instancias sociales: clase media, sector popular y oficinas, bancos, tiendas, servicios en general necesarios para la reproducción de la ciudad. [7] Entendemos este proceso, de modo que un aspecto difuso de la expansión de la ciudad, donde el continuo urbano rompe con los límites de la ciudad compacta para absorber con lo ya establecido hacia sus fronteras físicas entre lo urbano y lo rural. El entorno inmediato es parte constitutiva de la ciudad; de su área conurbada como instrumento necesario para el crecimiento sin control. Donde lo central se diluye con la periferia para continuar hacia más allá de los límites municipales, estatales y regionales. El consumo ingente de recursos: energía, materia e información es insostenible; ya no tiene límites precisos ni momentos de separación entre una frontera y sus poderes políticos; las formas de concebir el espacio de la ciudad ya no es para vivirla como en el pasado, sino, la dinámica actual es para convertir –al ciudadano- en un objeto que se desplaza hacia cualquier parte de su territorio y convertir al desplazado en una mercancía flotante, en un ente que es desvalorizado y convertido en pieza para el escaparate, con visión internacional para el consumo (aquí entra un proceso de división y territorial de la fuerza de trabajo) aún más, que consume, produce y se distribuye tanto para su reproducción como para la del capital que compra de su fuerza de trabajo: lo sólido poco a poco se desvaneced sobre el territorio-ciudad, dejando miseria, pobreza y desintegración social, económica, cultural, familiar y destrucción de la naturaleza. [8] Véase a Núñez, Héctor E: “Crecimiento sin control o control del crecimiento. Reflexiones sobre el
Área Metropolitana de la Ciudad de México”. En Ediciones de Internet “Gestión y estrategia”. De la página Web:
http://www.sedesol.gob.mx/desuryvi/desurb/cometah/Objpart.htm [9] Ideas tomadas de Cárdenas, Luz
Alicia: “Urbanismo versus urbanización:
distintas modalidades de hacer ciudad”. En página Web: www.revistaurbanismo.uchile.cl.
Revista Urbanismo. Investigación de académicos. [10] Según Flores, Guillermo: “Detener la mancha urbana, reto del gobierno
capitalino”. En boletín UNAM-2000/249. Ciudad Universitaria. [11] Según Lipietz, Alain y Leborgne
D, en el artículo: “El posfordismo y su
espacio”. En Revista investigación económica 205, julio septiembre de 1993,
pp. 173-204. material fotocopiado. [12] Idea retomada de la página Web
de: www.geocities.com/la_cou : “la globalización”. [13] Cox, Robert: "Global Perestroika", en John Saxe-Fernández, "Mexamérica: la dialéctica entre la macro y microrregionalización", en John Saxe-Fernández y James Petras, "Globalización, imperialismo y clase social", Argentina, Editorial Lumen-Humanitas, Primera Edición, 342 pp. [14] García, de Fuentes Ana y
Josefina Morales "Desarrollo
regional frente a la modernización" en Angel Bassols Batalla, Javier
Delgadillo Macías y Felipe Torres Torres (Compiladores), "El desarrollo regional en México: teoría y
práctica", México, Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM,
Primera Edición, 1992, p. 117. [15] Enríquez, Pérez Isaac: “Los proceso de globalización y la política
pública como instrumento reestructurador del espacio urbano en México”. Las
ciudades mexicanas y sus respuestas frente a la ‘era de la información’. En
página Web: www.rcci.net/globlizacion/index.htm
[17] Ideas tomadas de la página Web: www.uvg.edu.gt/noticias/desa-dem/gabriel.html : “Globalización: mitos y realidades”. [18] Véase
nuevamente la misma fuente...Op.cit. [19] Consultase
a Figueira, Rodríguez Alexandre: En “Grandes tendencias del mundo
productivo”. Revista del OIT: No. 143, mayo-agosto de 1998. |
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